Presentación   Glosario   Textos   Autores   Índices   Noticias   Colaborar   S O S   Otros   Mapa Web  
.
 

LA ICONOGRAFÍA DE LOS SANTOS EN LOS RETABLOS CERÁMICOS

Alfredo García Portillo

 
SAN SEBASTIÁN

Centurión de la primera cohorte en tiempos de Diocleciano, nació en las Galias y fue educado en Milán. Convertido al cristianismo, aprovechó los momentos más adecuados para socorrer a aquellos que se encontraban recluidos en las cárceles.

Al estimular a dos amigos llamados Marcelino y Marcos a permanecer firmes en su fe y ser descubierto, fue condenado a muerte por el emperador Diocleciano, para ello fue llevado en Roma al Campo de Marte y fue asaeteado, sirviendo de diana a los arqueros.

En contra de lo que habitualmente se cree, Sebastian no murió, siendo salvado por su esposa Irene quién al llevarlo para enterrarlo, observó que aún respiraba. Con grandes cuidados se salvó.

Al cabo del tiempo, una vez recuperado, se presentó nuevamente ante Diocleciano y le recriminó la persecución que llevaba a cabo contra los cristianos. El emperador ordenó entonces que fuese flagelado y que luego se le apaleara hasta la muerte en el circo. Su cadáver fue arrojado a la Cloaca Máxima.

Se apareció en sueños ante Santa Lucila y le indicó que recogiese sus restos y los llevase a las catacumbas y así se llevó a cabo.

Si bien de los episodios representados en el arte sobre su vida (San Sebastián derriba los ídolos, San Sebastián con sus amigos Marcos y Marcelino, San Sebastián asaeteado, San Sebastián curado por su esposa Irene, , San Sebastián asistido por ángeles, el martirio de San Sebastián, la recuperación del cadáver de San Sebastián y San Sebastián ruega por los apestados), el que se muestra en la cerámica es fundamentalmente el de san Sebastián asaeteado, existiendo ligeras diferencias que analizamos de menor a mayor complejidad:

Pieza 0584 localizada en Huelva

Pieza 1214 ubicada en Sevilla

Pieza 1298 de Los Palacios y Villafranca

Pieza 1580 en Puebla del Río

Pieza 1577 sita en Benacazón

Las piezas anteriores nos muestran al santo en pie, amarrado al árbol y sirviendo de diana a los arqueros, su posición es básicamente frontal y en todos los casos nos muestran el episodio más conocido de la vida del santo, su primer martirio. En las piezas 0584 y 1214 sus brazos se situán detrás de la espalda, mientras que en el resto de las representaciones uno de sus brazos, el derecho en la 1580 y la 1298 y el izquierdo en la 1577 se sitúa por encima de su cabeza. También se observa una pequeña reminiscencia en las piezas de Benacazón y Los Palacios y Villafranca de los primeros artistas que representan el tema. Si el amable lector se fija observará que sus pies no se encuentran sobre el suelo sino ligeramente apoyados en las raíces o base del tronco del árbol, ello se debe a que en estas primeras representaciones se instalaba un pequeño soporte al pie del poste al objeto de elevar la figura del santo de la de los arqueros que se mostraban junto a él. Como puede observarse el poste en todas estas representaciones ha sudo sustituido por el tronco de un árbol en algún caso con las ramas podadas, llegando a compararse por algunos incluso con la cruz de Cristo.

En las piezas 1580 y 1577, el santo además del paño de pureza que refleja en todas las representaciones ya citada, lleva una banda cruzada de derecha a izquierda en reflejo de su dignidad.

La sustitución del poste por el árbol la encontramos en el arte desde el siglo XIV en que Giovanni dei Biondo, lo refleja en una pintura de la Ópera dei Duomo en Florencia.

Pieza 1706 en Huelva

Pieza 2012 en Casabermeja

Las representaciones de Huelva (1706) y de Casabermeja (2012), añaden el casco y la armadura, propios de su empleo de centurión en las cohortes romanas.

Pieza 1913 ubicada en Bonares (Huelva)

La cerámica 1913 de la onubense localidad de Bonares, refleja una tradición, según la cuál un ángel le asiste tras finalizar el martirio, le libra de las saetas y lo desata. Se trata de una forma solemne de trasladar al ámbito divino una escena humana, como debía de ser el desatar a un cuerpo martirizado por los amigos y familiares del mismo. Este episodio si bien infrecuente fue tratado entre otros por los grandes pintores holandeses, Rubens o Van Eyck, siendo muy particular de la escuela flamenca, por lo que pensamos que el artífice de la obra debió tener acceso a algún grabado holandés, grabados por otra parte bastante frecuentes en la época.

Pieza número 0828 en Sevilla

Algo más compleja parece la interpretación de la pieza de Gestoso, ubicada en Sevilla capital, sin embargo no  es así, dado que fue considerado patrón de los arqueros. Además recordaremos como en Francia, se pretendía que la abadía de Saint Medard de Soissons disponía de sus reliquias, y su abad era gran maestre de la noble arquería y de los caballeros de San Sebastián.

Pieza 1643, en el convento sevillano de Santa Paula

En la pieza 1643, observamos como figura atado al poste y no al árbol, con las dos manos situadas por encima de su cabeza, esto podría deberse a la antigüedad de la pieza que sigue esquemas más clásicos de la época, pues el conjunto de cerámica data de 1504 y es con diferencia el más antiguo de cuantos comentamos.

En este tondo, figura al lado de San Roque y esto se debe a que ambos santos eran invocados contra la peste. Los orígenes de la invocación de San Sebastián como patrón de los apestados hay que buscarla en Roma en el año 680, en el que fue invocado este santo contra la epidemia de peste que azotaba la ciudad. Existe otra teoría según la cual, el pueblo representaba la peste como una lluvia de flechas, al haber sufrido el asaetamiento y haber salido ileso del mismo, sus devotos pensaron que podría hacer lo mismo con ellos.

Pieza 1446, en Alcoy

La pieza de Alcoy (1446), muestra además de a San Roque, al ángel protector que asiste tanto a uno y como a otro del sufrimiento de las heridas.

Alfredo García Portillo. Agosto 2009.

Fotografías: Alfonso García García, Javier Quiñones García, Jesús Marín García, José Manuel Leiva Pérez, Francisco Javier González García, Carmelo del toro Ponce, Moisés Carmona Guerrero, Pedro de Seras Ledesma, Antonio Entrena Aznarte  y Alfredo García Portillo.