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LA ICONOGRAFÍA DE LOS SANTOS EN LOS RETABLOS CERÁMICOS

Alfredo García Portillo

 
SAN NICOLÁS DE BARI

Nacido en Turquía en la ciudad de Patras de Licia, en el seno de una rica familia. Se cuenta en las historias sobre él que su santidad se mostró desde la cuna ya que los viernes, días de ayuno, se negaba a mamar el pecho de su nodriza. Destacó desde niño por su generosidad. Su tío que fue obispo de Pátara al ver sus inclinaciones lo aconsejó y lo ordenó sacerdote. Tras el fallecimiento de sus padres, puso su fortuna al servicio de los necesitados y marchó a un monasterio, luego fue a Tierra Santa y más tarde a la actual Turquía donde fue nombrado obispo de Mira.

El emperador Licino publicó un decreto contra los cristianos, siendo por esta causa apresado, encarcelado y azotado. Fue liberado por el emperador Constantino.

Según cuenta la tradición participó en el Concilio de Nicea llegando a una agria discusión con Arrio, que terminó a golpes.

Siendo anciano continuaba viajando y llevando a los niños juguetes en Navidad, recordando de esta forma que el mejor regalo se produce siempre en esa fecha y es la misiva de la salvación eterna.

En cierta ocasión, al enterarse de que el padre de una joven no podía pagar la dote que le correspondía para casarse y queriendo no ser visto ni identificado, lanzó por la chimenea de la casa unas monedas de oro que fueron a caer en unas medias de la joven que se encontraban en la chimenea (de ahí la tradición).

El 6 de diciembre de 345 murió en la ciudad de Mira, siendo trasladados con posterioridad sus restos a la ciudad italiana de Bari, por lo que  recibe el nombre de San Nicolás de Bari.

La pieza 0807 (VER), ubicada en la población jiennense de Andújar, nos presenta a San Nicolás representado al modo occidental es decir como obispo latino, estando tocado con una mitra y apoyado en el báculo. Bajo él se muestran tres niños que se encuentran emergiendo de un barreño, estas imágenes hacen mención a uno de sus milagros más conocidos: tres niños fueron muertos por un carnicero y troceados puestos en un saladero al objeto de ser alimento para los huéspedes de un posadero. San Nicolás uniría sus trozos y los volvería a la vida.

La más antigua representación de San Nicolás la encontramos en un fresco del siglo VIII en la iglesia romana de Santa María la Antigua. Mientras que la más antigua de las existentes con referencia a la resurrección de los tres niños la encontramos en un libro miniado del siglo XI (Vida y milagros de San Nicolás), se trataría de una miniatura a toda página que se encuentra en la Biblioteca Nacional de París.

Alfredo García Portillo. Abril 2009.