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LA ICONOGRAFÍA DE LOS SANTOS EN LOS RETABLOS CERÁMICOS

Alfredo García Portillo

 
SANTA LUISA DE MARILLAC

A finales del siglo XVI, concretamente en 1591, nace Santa Luisa, que no llegaría a conocer a su madre. Era hija de Luis de Marillac, un noble francés, el señor de Ferrieres, por lo que su vida comienza a desarrollarse viviendo entre la aristocracia francesa. A los 15 años murió su padre y ella quiso entrar en un convento de capuchinas, el de las Hijas de la Pasión de París, siéndole negada la admisión en el mismo. Por consejo familiar se vio obligada a casarse con Antonio Le Gras, secretario de María de Médicis, hecho que sucedió en 1613. Al año siguiente tuvo su primer y único hijo. Al poco tiempo Antonio cayó enfermo y ella lo cuidó hasta 1625 en que murió. Luisa con 34 años de edad decide entregarse a Dios y dedicarse a realizar buenas obras.

Siendo su confesor San Francisco de Sales, éste la pondrá en contacto con San Vicente de Paúl, que comenzaba a llevar a cabo sus obras, las Caridades, unas asociaciones al servicio de los necesitados, así recorrerá los pueblos, visitando a los enfermos y a los menesterosos. A ella comienzan a unirse varias compañeras. Tal es el celo que demuestra en su trabajo que San Vicente piensa en constituir una institución y en la fiesta de la Anunciación de 1634 pronuncian sus votos tanto ella como sus seguidoras.
Se encarga desde entonces de acoger a los niños huérfanos, atender a los enfermos en los hospitales y a los ancianos, acudir a regiones en guerra para atender a los heridos, llegando a crear asilos para enfermos mentales y extendiendo su labor a las prisiones. En 1655 queda erigida canónicamente la Congregación de las Hijas de la Caridad.
El 15 de marzo de 1660 y por el sobreesfuerzo, muere. Sus restos permanecen en París en la casa de la Congregación y en la capilla en la que la Virgen Milagrosa se reveló ante santa Catalina Labouré, allá por Noviembre de 1830. Fue canonizada en 1934.
Las Hijas de la Caridad como hemos visto fueron fundadas por San Vicente de Paúl y Santa Luisa de Marillac en París, extendiéndose primero por Francia y luego por Polonia, se establecen en España en la última década del siglo XVIII, pasando de ahí a América y estando en la actualidad extendidas por todo el mundo. En los países subdesarrollados atienden en sanatorios a enfermos de sida o lepra y además realizan su labor educativa, amén de disponer de comedores escolares. En los países desarrollados, las encontramos en colegios, hospitales, residencias de ancianos, comedores para necesitados, albergues....habiendo recibido el premio “Príncipe de Asturias de la concordia” en el año 2005.
En la pieza cerámica número 1299 (VER) ubicada en el patio interior del Colegio Luisa de Marillac, de la gaditana población de El Puerto de Santa María, vemos representada a Santa Luisa acompañada de San Vicente de Paúl y de otras hermanas religiosas atendiendo a los niños, una de las obras que realizó durante su vida. Al lado y también sobre cerámica una frase que reza así “Lleve muy dentro el interés por el bien de los demás”.

Alfredo García Portillo. Septiembre 2008.