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LA ICONOGRAFÍA DE LOS SANTOS EN LOS RETABLOS CERÁMICOS

Alfredo García Portillo

 
SANTA CLARA DE ASÍS

Natural de Asís, ciudad en la que nació en el año 1193, pertenecía a una noble familia, la de los Offreduccio. Cuando tenía 18 años, escuchó a San Francisco por primera vez en la iglesia de San Jorge, esto la marcaría para siempre. El 19 de marzo de 1212 se dirigió con su tía a la capilla de la Porciúncula, donde fue recibida por el santo y sus discípulos.

Marchó a Bastia donde estuvo en un convento de benedictinas, el de San Pablo. Durante su estancia, su padre que pretendía una boda ventajosa acudió a verla, ella rechazando la proposición y siguiendo los consejos que le daban se trasladó al convento de San’t Angelo in Panzo, allí acudió también su hermana Inés con algunas jóvenes y más tarde Ortolana, su madre.

Clara procedió entonces a la fundación de la orden de las damas pobres o Clarisas, bajo la regla y estatutos de la orden franciscana. Se les otorgó una casa en San Damiano y allí la santa fue nombrada superiora de la orden, viviendo como abadesa hasta su muerte.

Cuenta la leyenda que el papa visitó San Damiano y Santa Clara le pidió que bendijese los panes con los que iban a comer, el papa indicó a la santa que lo hiciese ella y tras hacerlo ésta, los panes quedaron todos marcados con una cruz.

Dio una regla a la orden que fue aprobada por Gregorio IX en el año 1228 y ratificada el mismo año de su muerte por Inocencio VI.

En 1234 los ejércitos de Federico II asolaron el valle de Spoleto y se acercaron a Asís, cuando se disponían a entrar, salió clara con un ostensorio en la mano y ante el asombro de todos, los invasores dieron media vuelta y marcharon.

Murió en Asís en 1253 y fue canonizada por el pontífice Alejandro IV en 1255.

En la pieza 0375 (VER), aparece la santa en pie portando la custodia eucarística, con la que puso en fuga a las tropas de Federico II, llevando en su otra mano una rama de lirios en honor a su pureza, tal y como es pintada por los pintores de Siena y Umbría, sus primeras representaciones datan del mismo siglo en que vivió, el siglo XIII. Escoltan en el retablo a la imagen de la santa otros dos santos franciscanos, San Antonio y San Francisco. También en la pieza 0847 (VER) de la sevillana localidad de Estepa figuran los mismos atributos, vistiendo en este caso el hábito de las clarisas y llevando las manos tapadas en señal de respeto. En la pieza 0519 (VER), ubicada en Granada, se observa además de los datos anteriores como lleva el cíngulo con los tres nudos correspondientes a los tres votos de pobreza, castidad y obediencia.

Alfredo García Portillo. Agosto 2008