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HERMANOS JOSÉ Y MIGUEL JIMÉNEZ IZQUIERDO

 

Las noticias más fidedignas que tenemos sobre los Hermanos Jiménez como fabricantes de azulejos en el barrio de Triana en el último tercio del siglo XIX, son las que José Gestoso y Pérez cita en su obra sobre los barros vidriados sevillanos (1), y unas notas generales, y con más detalle José Cáscales en su obra de 1929 sobre las Bellas Artes Plásticas en Sevilla (2).

Al mismo tiempo que por parte de Gestoso se iniciaba el buen gusto artístico en la cerámica, dos modestos e inteligentes industriales, los hermanos don José y don Miguel Jiménez Izquierdo, ensayaban con el mejor éxito por los años de 1878 la restauración de otro procedimiento en cuanto a la azulejería, debiéndose a ellos que de nuevo apareciesen los llamados de arista, que comenzaron a fabricar con bastante perfección, así como dieron los primeros pasos en el descubrimiento de la fórmula para producir los reflejos metálicos, sorprendiendo con el cobrizo tostado.

Ambos eran hijos del fabricante de cerámica, contratista de obras públicas y propietario Antonio Jiménez Moreno y de su esposa Josefa Izquierdo Flores. Su condición de constructor le llevó a formar sociedad con otros hombres de Triana y llegó a surtir la ciudad de un amplio muestrario de cacharrería, loza y azulejos y un sinfín de piezas de cerámica industrial (3).

Miguel Jiménez Izquierdo nació en Sevilla, en la casa familiar de la Plaza de la Gavidia número 15, el 19 de julio de 1848, siendo bautizado en la cercana y desaparecida parroquia de su santo titular, San Miguel. Aunque empezó los estudios de segunda enseñanza, pronto los abandonó para dedicarse a la industria de su padre, preparándose con sólidas lecciones de dibujo que recibió de don Joaquín Guichot y con los conocimientos generales que adquirió en la clase del Museo que explicaba don Claudio Boutelou. Al morir su padre se incorpora a la industria familiar su hermano José, que regresa de Madrid, para trabajar los dos juntos, aunque Miguel destacó menos que su hermano, cuatro años menor (4).

José Jiménez Izquierdo nació el 24 de marzo de 1852 en Sevilla, donde falleció el 1 de mayo de 1924. Sus primeros estudios fueron literarios, iniciándolos en 1864 en el Real Colegio de la Asunción, de Córdoba, donde curso la segunda enseñanza, pero sintiendo más inclinación por las matemáticas que por las humanidades, no tardó en regresar a Sevilla, en cuyo Instituto provincial terminó la carrera de Agrimensor, preparándose después para el ingreso en la Escuela de Arquitectura en la Academia que dirigía el catedrático de la Universidad don Joaquín Riquelme. Obtenida la preparación se trasladó a Madrid para el examen, siendo el primer ejercicio el de dibujo, destacando tanto que en seguida fue nombrado delineante de la Academia de San Fernando.

Debido al repentino fallecimiento de su padre regresó a Sevilla, truncándose sus aspiraciones, para ayudar a su hermano en la producción cerámica, cuya técnica conocía desde niño. Solo le faltaba completar sus conocimientos artísticos, matriculándose en la Escuela de Bellas Artes donde tuvo por profesores a don Manuel Barrón y a don Leoncio Baglietto, donde sobresalió en el curso 1865-66 en el dibujo de figura y en el de adorno, a la vez que hacía trabajos prácticos en los talleres de modelado y vaciado de don José Pelli. Ya maestro realizó viajes de estudio a Granada y Toledo.

Con esta formación y bajo su dirección, el alfar paterno tomó un incremento considerable, que en 1877 se transformó en la gran Fábrica de Productos Cerámicos del sitio de las tres casas de Triana (5), en la que empezaron a usar hornos de mufla invertida que él mismo había inventado, en los que se descubrieron las irisaciones de los esmaltes y por tanto el reflejo metálico (6).

A estos hábiles artífices les corresponde la honra de haber sido los restauradores de la azulejería polícroma de arista, para lo cual tuvieron que luchar con no pocos obstáculos y dificultades. Era el primero la innovación de las corrientes del gusto, educando a un público en general ignorante que consideraba la azulejería como ornato apropiado de cocinas y caballerizas, y que llevaba su falta de sentimiento artístico hasta el punto de no encontrar más rico adorno para zócalos de patios, de salones bajos, de escaleras, etc., que el mármol blanco.

Cuando los hermanos Jiménez, con aplauso de muy pocos, comenzaron a dar a conocer sus azulejos, tan bien imitados de los antiguos, con su inteligencia y perseverancia triunfaron sobre la opinión vulgar y los azulejos se impusieron no solo en la ciudad de Sevilla, sino en las casas más ricas de la provincia y otras de España y del extranjero. Desde ese momento no se labró una casa de regular importancia ni se verificaron obras en templos, edificios y tiendas en los que no estuvieran presentes sus revestimientos de azulejos, especialmente zócalos. También inventaron un tipo de ladrillo comprimido para solería y de relieve, altorrelieve y letras.

A ellos se debe la introducción de dos novedades en cuanto a la manera de fabricar los azulejos. La primera, no emplear cuatro losetas para la composición del dibujo, sino dos ladrillos. La segunda, inventar un nuevo tono de esmaltes metálicos sobre vidrio verde tinta, que sin precedentes en el pasado, producía hermosos cambiantes de luz y gran efecto decorativo.

Las distinciones, diplomas y medallas de plata, oro y primera clase avalan la calidad de sus trabajos, obtenidas en la Exposición Universal de 1888 y Artístico Industrial de 1892 en Barcelona; Científico Europea de 1893, Universal de Chicago de 1893, de Artes Industriales de Bruselas en 1894, Universal de El Cairo 1895, Universal de Suez de 1897, de Cerámica de Sevilla en 18998 y Universal de Jerusalén en 1899. A estos premios hay que añadir los títulos concedidos a José Jiménez, de miembro de la Academia Universal de Ciencias y Artes Industriales y de la Sociedad Científica Europea de Bruselas den 1893, así como socio del Museo de Jerusalén en 1897.

Estas son las obras realizadas por los hermanos Jiménez que hemos podido localizar en la bibliografía, aunque algunas ya no se conservan:

-Zócalos de los zaguanes de la Casa Cuna, en Sevilla (actual edificio de la Fundación San Telmo)
-Zócalos de la casa de don Ignacio Sanz, en la calle Cuna. Sevilla
-Zócalos de la casa de don Lorenzo Ruiz en la calle Alfonso XII número 13. Sevilla (No localizados en nuestra búsqueda realizada en el 2014)
-Entre los polícromos, los del vestíbulo y primer patio del Círculo de Labradores, en Sevilla (No localizados en nuestra búsqueda realizada en el 2014 ).
-Azulejos de los asientos del jardín de la Danza y varias restauraciones efectuadas en el Alcázar de Sevilla
-Azulejos de la Capilla de la Casa de las Hermanas de la Cruz en la calle Alcázares, de Sevilla.
-Azulejos para los Palacios de la reina Isabel II, Duques de Montpensier, Duques de Medinaceli, Duques de Fernán Núñez y Duques de Veragua, Príncipe de Gales, Obispo de Cádiz, Marqueses de la Motilla, Saltillo y San Marcial, Condes de Casa Galindo, Ybarra y Aguiar.
-Azulejos del Villino romano del pintor Villegas (No los hicieron finalmente, sino Manuel Ramos Rejano, cuñado del pintor, según datos facilitados por Laura Suárez-Cantón Ramos en Junio de 2015).
-Azulejos para edificios oficiales y particulares de Méjico, Cuba y otros estados de Europa y América.
-Entre los azulejos con figuras, de José Jiménez Izquierdo se conservan entre otros muchos cuadros los que se admiran en el cortijo de los Marqueses de Casa León, representando a la Virgen del Carmen, la del Pilar y San Antonio.
-En la exposición permanente de cerámica de la Casa del Asistente de los Reales Alcázares de Sevilla, se muestran en vitrinas algunos ejemplares de azulejos de relieve ejecutados por los hermanos Jiménez.

Notas:

(1) GESTOSO Y PÉREZ, JOSÉ. "Historia de los barros vidriados". Sevilla, 1903, pp. 354-356
(2) CASCALES MUÑOZ, JOSÉ. "Las Bellas Artes Plásticas en Sevilla. La pintura, la escultura y la cerámica artística, desde el siglo XIII hasta nuestros días". Toledo, 1929. Pp. 128-132.
(3) DOMENECH MARTÍNEZ, RAFAEL. "El azulejo sevillano". Sevilla, 1988. Pp. 200-201.
(4) CASCALES MUÑOZ, JOSÉ. "Las Bellas Artes Plásticas en Sevilla. La pintura, la escultura y la cerámica artística, desde el siglo XIII hasta nuestros días". Toledo, 1929. Pp. 124-125.
(5)El Sitio de las tres casas fue el segundo tramo de la calle Procurador, antes Caballeros en el Siglo XVIII. Allí hubo un tejar con este nombre (de la obra escrita del trianero Manuel Macías Míguez)
(6)ROMERO, Tomás. El Liberal. Madrid, 18 de febrero de 1900.

 

Fuente:  Recopilado por Martín Carlos Palomo García. julio 2015.

 
FICHA PERTENECIENTE AL "PROYECTO GESTOSO"

 
 
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