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LA BIBLIA EN LA CERÁMICA

ELÍAS ES ALIMENTADO POR UNOS CUERVOS A LA ORILLA DE UN TORRENTE

Esta cuestión cuya fuente la encontramos en el libro de los Reyes (Reyes, 17: 1-7), aparece ya tratada desde el siglo XIII (fresco en la iglesia serbia del monasterio de Maraca), concretamente desde 1252.

La escena corresponde a uno de los cuatro ciclos del profeta Elías, concretamente al primero de ellos: El profeta indica a Acab que va ha haber un largo período de sequía y marcha al desierto, allí es alimentado por unos cuervos, luego marcha a una ciudad donde recibe la hospitalidad de una viuda a la que recompensa haciendo volver a la vida a su único hijo, que luego sería el profeta Jonás. Reta a los sacerdotes de Acab y en la cima del monte Carmelo ofrece un sacrificio con la condición de que el dios que respondiese al sacrificio, sería el verdadero, el triunfo de Yavé es incuestionable y hace llover fuego del cielo sobre los falsos profetas. La sequía finaliza entonces tras tres años.

"Elías el tisbita, de Tisbé en Galaad, dijo a Ajab: "¡Por la vida del Señor, el Dios de Israel, a quien yo sirvo, no habrá estos años rocío ni lluvia, a menos que yo lo diga!" La palabra del Señor le llegó en estos términos: "Vete de aquí; encamínate hacia el Oriente y escóndete junto al torrente Querit, que está al este del Jordán. Beberás del torrente, y yo he mandado a los cuervos que te provean allí de alimento". Él partió y obró según la palabra del Señor: fue a establecerse junto al torrente Querit, que está al este del Jordán. Los cuervos le traían pan por la mañana y carne por la tarde, y él bebía del torrente."

Según esta historia, el azulejo pertenece a la fase del ciclo en la que el profeta Elías recibe la orden de Dios de marchar cerca de un torrente ante la proximidad de un periodo largo de sequía. Una vez allí dos cuervos le llevan comida a diario, por la mañana y por la tarde. No es la única vez que el profeta es alimentado de forma milagrosa, con posterioridad y según se refleja en el capítulo 19 del libro de los Reyes, en un momento de desesperación y mientras duerme un ángel lo reconforta con un pan y agua.

Alfredo García Portillo. Julio 2010.

 

PIEZAS CATALOGADAS DE ESTA ESCENA

   

Elías, San. (Hacia 1670)
Cádiz