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LA BIBLIA EN LA CERÁMICA

EL FIN DEL DILUVIO

El considerado fundador de la escuela de cerámica de Rouen, Masseot Abaquesne, realizó esta obra en torno al año 1550, este autor conocido como el primer ceramista francés estuvo especializado en pavimentos decorados con dibujos heráldicos, figuras alegóricas y grutescos. Aprendió la cerámica en la ciudad italiana de Faienza y figuró trabajando en el taller de Girolamo della Robbia. Fundado su taller en Rouen, éste se mantuvo activo tras su muerte en 1556 a través de su hijo Laurent y seguidores hasta finales de la centuria del siglo XVI.

Esta pieza fue ejecutada para el lugar donde hoy se encuentra en el Chateau de Ecouen, según encargo del condestable de Montmorency, hoy día convertido en el Musée National de la Renaissance. (Museo Nacional del Renacimiento).

La pieza forma parte de un tríptico integrado por los episodios de la construcción del arca, el embarque en el arca y esta pieza que marca el final del diluvio. En la imagen podemos observar como el Arca se encuentra posada sobre un monte y una paloma vuelve con una rama en el pico. Debe tenerse en cuenta que Ararat es el lugar donde el arca se posa y designa no un monte como se cree comúnmente, sino una región de Armenia.

Iconográficamente este retablo cerámico refleja dos episodios: la suelta de la paloma, que regresa con un ramo de olivo y el arca detenida en el monte. El primero de estos contiene una prefiguración del Nuevo Testamento ya que el regreso de la paloma al arca prefigura el descenso del Espíritu Santo sobre los Apóstoles . Dicho episodio tiene una primera representación en el arte en las catacumbas de Domitila, en Roma en el siglo IV y el del arca posada ya en el siglo XII se registra en un capitel de Saint Lazare de Autum.

Fuentes: libro del Génesis capítulo 8 (6-11)

8:6 Sucedió que al cabo de cuarenta días abrió Noé la ventana del arca que había hecho, 7 y envió un cuervo, el cual salió, y estuvo yendo y volviendo hasta que las aguas se secaron sobre la tierra. 8 Envió también una paloma, para ver si las aguas se habían retirado de la faz de la tierra. 9 Y no halló la paloma donde sentar la planta de su pie, y volvió a él al arca, porque las aguas estaban aún sobre la faz de toda la tierra. Entonces él extendió su mano, y tomándola, la hizo entrar consigo en el arca. 10 Esperó aún otros siete días, y volvió a enviar la paloma fuera del arca. 11 Y la paloma volvió a él a la hora de la tarde; y he aquí que traía una hoja de olivo en el pico; y entendió Noé que las aguas se habían retirado de la tierra.

Alfredo García Portillo. Noviembre 2011.