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LA BIBLIA EN LA CERÁMICA

LA MUERTE DE ABSALÓN

Este azulejo pertenece a la Capilla de Nuestro Padre Jesús Nazareno de Santa María, de Cádiz, se trata de uno de los azulejos holandeses realizados en Rotterdam y donados por los hermanos Zúcar, armenios residentes en la ciudad de Cádiz, hacia el año 1670. El azulejo figura repetido varias veces en el panel del lado de la Epístola de la Capilla propia del Nazareno, así como en otros lugares de la misma. Un azulejo parecido en tonalidad azul pero bastante deteriorado podemos también encontrarlo en el Museo Arqueológico Municipal de El Puerto de Santa María, si bien su fabricación es notablemente posterior.

Este asunto se refleja en el libro segundo de los Reyes (II Reyes, 18): Joab ha vencido a Absalón y éste huye por el bosque, en su precipitada huida a caballo, enreda su gran cabellera en las ramas de un roble y no puede soltarse, Joab que le persigue lo atraviesa en tres ocasiones causándole la muerte. La historia de Absalón, tercer hijo del rey David es trágica y tiene su fin en los últimos años de su vida. El ciclo completo de la historia de Absalón se inicia cuando la hermana de éste Tamar es violada y abandonada por Amnón, su medio hermano. Absalón invita a Amnón a un banquete y cuando éste ha bebido en exceso lo degüella. David su padre se enoja gravemente, si bien acaba reconciliándose con su hijo. Absalón acabará sublevándose contra su padre y será en la lucha que mantiene contra él en la que sucederá el episodio que nos ocupa.

Absalón dada su larga cabellera de la que gustaba alardear, es prendido de los cabellos en las ramas de un árbol al pasar al galope en su huida, momento aprovechado por su enemigo Joab, para al no poder desenredarse atravesarle el corazón con tres lanzas. Para el Speculum Humanae Salvationis, Absalón suspendido de un árbol es la imagen de Cristo crucificado,las representaciones artísticas que abundan en el tema tienden a colocar los tres dardos o lanzas en forma de cruz para acentuar tal extremo.

Existen representaciones de este tema episodio desde el siglo X (Pintura mural en la iglesia de Münster en Suiza).

Fuente: Libro II de los Reyes, 18

La misma escena localizada en esta ocasión en el Museo Arqueológico Municipal del Puerto de Santa María (Cádiz)
 

5El rey dio esta orden a Joab, Abisaí y a Itaí: «Por respeto a mí traten bien al joven Absalón». Todo el ejército oyó la orden que había dado el rey a los jefes con respecto a Absalón.
6El ejército de David salió al encuentro de Israel y la batalla tuvo lugar en los bosques de Efraín.
7Fue una gran derrota para el ejército de Israel, la gente de David los aplastaron y perdieron veinte mil hombres.
8La batalla prosiguió luego por todo el sector y ese día perecieron más hombres en las barrancas del bosque que en el combate.
9Los hombres de David hallaron a Absalón por casualidad; iba montado en su mula y ésta pasó debajo de las ramas de una gran encina. Sus cabellos se enredaron en la encina y quedó colgando entre el cielo y la tierra mientras la mula seguía su carrera.
10Un hombre lo vio y le avisó a Joab: «Vi a Absalón que está colgado de una encina».
11Joab dijo al que le trajo la noticia: «¡Así que lo viste! ¿Y por qué no lo mataste allí mismo? Te habría dado diez piezas de plata y un cinturón».
12Pero el hombre le respondió: «Aunque tuviera en mis manos mil piezas de plata, no pondría la mano encima del hijo del rey. Ante todos nosotros el rey dio esta orden a ti, a Abisaí y a Itaí: Por respeto a mí, no maten al joven Absalón.
13Aunque yo no lo hubiera dicho, el rey lo habría sabido, y tú no me hubieras defendido».
14Joab le dijo: «Estoy perdiendo el tiempo contigo». Y yendo al árbol de donde colgaba Absalón, le clavó personalmente tres dardos en el corazón, cuando aún estaba vivo.
15Entonces se acercaron diez jóvenes escuderos de Joab y lo remataron.
16Joab tocó entonces el cuerno para que la tropa se detuviera y dejara de perseguir a Israel.
17Tomaron a Absalón y lo echaron en una gran fosa en medio del bosque, y amontonaron piedras encima. Los israelitas, por su parte, habían huido, yendo cada cual a su lugar.

Alfredo García Portillo. Septiembre 2010.

 

PIEZAS CATALOGADAS DE ESTA ESCENA

   

Absalón. (Hacia 1670)
Cádiz