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LA BIBLIA EN LA CERÁMICA

EL SACRIFICIO DE ISAAC

Este azulejo pertenece al ciclo narrativo del Sacrificio de Isaac, que generalmente se divide en cinco escenas (Recepción de la orden de Dios por Abraham para el sacrificio de su hijo, puesta en marcha con un asno camino del lugar elegido para el sacrificio, la conducción de Isaac a dicho sitio, la escena del sacrificio propiamente dicha y el reconocimiento de Abraham), siendo este, el del sacrificio, el tema más representado.

Abraham se dispone a sacrificar a su hijo Isaac, que aparece con los ojos vendados como un condenado a muerte, sobre una roca, que luego resultaría emplazada en el lugar del templo de Salomón, en el momento en que un ángel le impide que lleve a cabo la inmolación.

Las referencias a la escena representada la encontramos en el capítulo 22 del libro del Génesis.

"Después de todo esto, quiso probar Dios a Abraham, y, llamándole, dijo: "¡Abraham!" Y éste contestó: "Heme aquí." Y le dijo Dios: "Anda, toma a tu hijo, a tu unigénito, a quien tanto amas, a Isaac, y ve a la tierra de Moriah y ofrécemelo allí en holocausto sobre uno de los montes que yo te indicaré." Se levantó, pues, Abraham de mañana, aparejó su asno y, tomando consigo dos mozos y a Isaac, su hijo, partió la leña para el holocausto y se puso en camino para el lugar que le había dicho Dios. Al tercer día alzó Abraham sus ojos, y vio de lejos el lugar. Dijo a sus dos mozos:" Quedaos aquí con el asno; yo y el niño iremos hasta allí, y, después de haber adorado, volveremos a vosotros." Y tomando Abraham la leña para el holocausto, se la cargó a Isaac, su hijo; tomó él en su mano el fuego y el cuchillo, y siguieron ambos juntos. Dijo Isaac a Abraham: "Padre mío" "¿Qué quieres, hijo mío?," le contestó. Y él dijo: "Aquí llevamos el fuego y la leña; pero la res para el holocausto, ¿dónde está?" Y Abraham le contestó: "Dios se proveerá de res para el holocausto, hijo mío"; y siguieron juntos los dos. Llegados al lugar que le dijo Dios, alzó Abraham el altar y dispuso sobre él la leña, ató a su hijo y le puso sobre el altar, encima de la leña. Agarró el cuchillo y tendió luego su brazo para degollar a su hijo. Pero le gritó desde los cielos el ángel de Yahvé, diciéndole: "¡Abraham, Abraham!" Y éste contestó: "Heme aquí." "No extiendas tu brazo sobre el niño — le dijo — y no le hagas nada, porque ahora he visto que en verdad temes a Dios, pues por mí no has perdonado a tu hijo, a tu unigénito." Alzó Abraham los ojos, y vio tras sí un carnero enredado por los cuernos en la espesura, y cogió el carnero y lo ofreció en holocausto en vez de su hijo. Llamó Abraham a aquel lugar "Yahvé-yire" — Yahvé ve; por lo que todavía se dice: "En el monte de Yahvé se proveerá." Llamó el ángel de Yahvé a Abraham por segunda vez desde los cielos, y le dijo: "Por mí mismo juro, palabra de Yahvé, que por haber tú hecho cosa tal, de no perdonar a tu hijo, a tu unigénito, te bendeciré largamente, y multiplicaré grandemente tu descendencia, como las estrellas del cielo o como las arenas de la orilla del mar, y se adueñará tu descendencia de las puertas de tus enemigos, y la bendecirán todos los pueblos de la tierra, por haberme tú obedecido." Volvióse Abraham a los mozos, y, levantándose, fueron juntos a Bersabé, y habitó Abraham en Bersabé."

Dentro del ciclo de grandes mitos desarrollados a la luz de las historias bíblicas, la ciudad de Constantinopla se jactaba de poseer uno de los cuernos del carnero que sustituyó al hijo de Abraham en el altar del sacrificio, cuerno que según una tradición conjuntamente con la trompeta utilizada en la toma de Jericó, anunciaría la Segunda Venida del Mesías.

Los primeros antecedentes de tipo artístico de esta historia los encontramos en un fresco de la sinagoga de Doura Europos y datan del siglo III. D.C. y en el sarcófago de Junius Bassus de Roma. Como dato anecdótico direos que este asunto fue tratado por Brunelleschi y Ghiberti para el célebre concurso de las puertas del Baptisterio de Florencia.

La escena del Sacrificio de Isaac, constituye una de las prefiguraciones de Cristo en el Antiguo Testamento y tiene una simbología compleja ya que podemos asociar a Abraham que sacrifica a su único hijo con la imagen de Dios Padre que inmola también a su hijo para la salvación del género humano, el carnero que es inmolado en el lugar de Isaac representa a Cristo crucificado, la zarza a la cruz y las espinas de ésta a la corona de espinas de Jesucristo. Por otra parte Isaac cargando la madera, es asociable con Jesús portando su cruz, por último este sacrificio que es detenido por Dios, prefigura los sacrificios no cruentos que reemplazarían a los sacrificios humanos. 

Alfredo García Portillo. Julio 2010.

 

PIEZAS CATALOGADAS DE ESTA ESCENA

   

Abraham e Isaac. El sacrificio de Isaac. (Hacia 1670)
Cádiz