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LOS PANELES DE AZULEJOS HOLANDESES DEL PATIO DEL HOSPITAL
DE LA CARIDAD DE SEVILLA. HISTORIA Y SIMBOLOGÍA.

Alfredo García Portillo

 

El Hospital de la Caridad de Sevilla alberga en su interior infinidad de tesoros artísticos. Conocidos son los famosos cuadros de Valdés Leal y de Murillo y es que para la ejecución del mismo se contó con los grandes artistas del momento, para el retablo mayor se contó con Bernardo Simón de Pineda y las esculturas corrieron a cargo de Pedro Roldán.

La labor de azulejería es merecedora también de detenido estudio, baste contemplar la imponente "fachada retablo", con retablos cerámicos del siglo XVII, debidos probablemente a la mano de algún pintor vinculado con la Academia de Pintura fundada por Murillo. En el acceso al patio existen dos azulejos, uno de los cuales representa al venerable Miguel de Mañara (firmado en la fábrica de Montalván) y otro se basa en temas heráldicos. Pero nuestro artículo se va a basar en un pequeño estudio de los siete paneles de azulejos que hoy día se encuentran en el patio del Hospital, con escenas del Antiguo y Nuevo Testamento, y los diversos cambios de ubicación que han sufrido desde su ejecución a finales del siglo XVII hasta nuestros días. Este detalle es muy importante porque en muchas fuentes se da por sentado que los paneles cerámicos fueron ejecutados originariamente para el Hospital de la Caridad. Nada más lejos de la realidad.

La colocación de las piezas en el Hospital es relativamente reciente, pues estaríamos hablando de mediados de la decáda de los años 60 del pasado siglo. Estas representaciones que fueron realizadas en Holanda, casi con toda probabilidad en Delft, fueron concebidas para ser colocadas en el gaditano convento de los Descalzos, que se ubicaba en el lugar en que hoy se encuentra el mercado de abastos y fueron donadas en 1690. Allí permanecieron por espacio de casi dos siglos, pues en fecha 21 de septiembre de 1868, se decide por la Junta Revolucionario el derribo del Convento al objeto de “convertirlo en mercado y plaza pública y así dar trabajo a la clase trabajadora”.

Convento de los Descalzos de Cádiz (en primer término). Fotografía de 1867, publicada en el Diario de Cádiz, el martes 9 de septiembre de 2008. P.53, ilustrando el artículo de Rafael Garófano, titulado "Cádiz entre los cosmoramas de Salzburgo. El Museo de Salzburgo expone una inédita e impresionante vista de 1867".

Tras ser retirados del convento, los paneles habrían sido llevados a Sevilla por D. Virgilio Mattoni, pintor sevillano de la segunda mitad del siglo XIX, formado en la Escuela de Bellas Artes local, de la que luego sería director, quien los instalaría en su casa sevillana de la calle San Gregorio. A su fallecimiento en 1923 la casa pasa a ser propiedad del Marqués del Saltillo, ganadero de reses bravas, y cuando éste muere los paneles fueron adquiridos por D. Ignacio José Vázquez de Pablo, quien los instalaría en su casa de la calle Muñoz y Pabón. Allí se encontraban en el año 1959, año en que Simoes publica su libro “Carreaux céramiques hollandais au Portugal et en Espagne” del que hemos extraido los devenires de los citados azulejos desde el derribo del Convento gaditano(1). Tras adjudicar su autoría al taller de pintor de Amsterdam Willem Van der Kloet, los califica de alto valor artístico, a la altura de los de Nazaré de Madre de Dios y aún más antiguos. Por su parte Rainer Marggraf atribuye estos paneles al pintor Jan Van Oort (2).

Consultada la obra "Semblanza Histórica de la Hermandad de la Candelaria" (Sevilla, 1996), escrita por Martín Carlos Palomo García (3), leemos en su índice onomástico que D. Ignacio José Vázquez de Pablo, igualmente labrador y ganadero de reses bravas como el Marqués de Saltillo, perteneció a esta Hermandad, vivía en una casa señorial cercana a la iglesia de San Nicolás de Bari, en calle Muñoz y Pabón, 18. Era hermano además de la Santa Caridad, por lo que a su fallecimiento, acaecido en Sevilla el 22 de octubre de 1961, destinó su herencia a ésta Institución. Este es el motivo de que los paneles cerámicos fueran a parar al edificio del Hospital, donde serían colocados poco tiempo después, como antes se dijo. Podemos calcular con mucha exactitud que a mediados de la década 1960. En el inmueble de la calle Muñoz y Pabón 18, propiedad de D. Ignacio J. Vázquez, fueron colocados todos los paneles hoy existentes, así puede contemplarse en las ilustraciones del libro de Simoes ya citado. También existe huella del paso de las piezas por este domicilio en la fototeca del Laboratorio de Arte de la Universidad de Sevilla, en la que aparecen estos magníficos retablos aludiéndose a la propiedad de D. Ignacio.
Los azulejos, debido a los cambios de emplazamiento han sido objeto de roturas y deterioros, si bien las buenas restauraciones emprendidas sobre los mismos, hacen que hoy día se contemplen en un buen estado.

Como dato complementario, diremos que la casa de calle Muñoz y Pabón 18 albergó a la muerte del Sr. Vázquez de Pablo el Centro Español de Nuevas Profesiones y desde el año 2006 el Hotel Petit Palace, estando rotulado el espacio público como Plaza de Ramón Ybarra Llosent desde el año 2007.


Estudio iconográfico y simbológico

Se trata de un conjunto de siete paneles cerámicos, realizados en color azul cobalto y distribuido en los patios en los que tienen ubicación junto a sendas fuentes de plantas octogonales, en cuyo interior se levantan pedestales; sobre los que pueden observarse esculturas de La Fe y de La Caridad, obras que fueron ejecutadas en Génova y que se pagaron en 1682, año en que finalizaron las obras de esta parte del Hospital.

Los siete paneles cerámicos representados son:

1.- Moisés y la serpiente
2.- Jonás y la ballena
3.- Sansón y los filisteos
4.- El Sacrificio de Isaac
5.- Jesús Nazareno ayudado por Simón de Cirene
6.- Calvario
7.- La Resurrección.

Los cuatro primeros pertenecen al Antiguo Testamento y los otros tres al Nuevo Testamento.

1.- Moisés y la serpiente de bronce:

Se trata en este panel el episodio reflejado en el libro de los Números y en el segundo de los Reyes. Los israelitas son castigados por Yavhé debido a sus murmullos sacrílegos. Estos acuden a Moisés para que interceda ante Él. Moisés ora e intercede por ellos, Yavhé apiadado responde “Fabrica tú mismo una serpiente de metal fundido que levantarás sobre un mástil. Sucederá entonces que quien mire la serpiente se salvará”. Moisés fabrica la serpiente y la alza sobre un mástil, cualquiera que hubiese sido picado por una serpiente salvaría su vida al mirar a la serpiente de bronce.

El rey Ezequías, siglos más tarde partió la serpiente llamada “Nehustan” porque los israelitas quemaban incienso en su honor.

Este panel forma un conjunto con el segundo Jonás y la ballena. Ambos han sido unidos y están separados por una columna de dos azulejos de ancho en la que puede leerse la siguiente inscripción:

DE WET / DER TIEN / GEBODEN (La ley de los diez mandamientos).

Estos dos paneles se encontraban así instalados en su antiguo lugar de ubicación de la calle Muñoz y Pabón tal y como hemos visto anteriormente.

2.- Jonás arrojado a la orilla por la ballena:

Para entender la representación de la pieza cerámica, es preciso conocer que Dios ordenó a Jonás ir a Nínive, pero Jonás intentando no cumplir dicha orden, embarcó clandestinamente en Jope. Cuando el barco zarpa, una violenta tempestad azota la embarcación y la tripulación temerosa de que sea Jonás el causante lo arroja de cabeza por la borda y es tragado por una ballena, permaneciendo en su vientre durante tres días, al cabo de los cuales es devuelto sobre la orilla de una playa.

3.- Sansón con una quijada de asno mata a mil filisteos:

Encontramos la fuente en Jueces 15, 14. esta proeza: “14 Cuando estaban por llegar a Lejí, los filisteos le salieron al encuentro dando gritos de triunfo. Entonces el espíritu del Señor se apoderó de él: las cuerdas que sujetaban sus brazos fueron como hilos de lino quemados por el fuego y las ataduras se deshicieron entre sus manos. 15 Allí mismo encontró una quijada de asno, todavía fresca, extendió su mano, la tomó y mató con ella a mil hombres. 16 Entonces Sansón exclamó: "Con la quijada de un asno hice dos pilas de cadáveres; con la quijada de un asno dejé tendidos a mil hombres".”

4.- El sacrificio de Isaac:

Abraham que ha recibido la orden de Dios de sacrificar a su hijo, marcha con su hijo hacia el lugar donde va a realizarlo, su hijo carga el haz de leña.

Las distintas piezas están todas ejecutadas en color azul oscuro.

5.- Cristo ayudado por Simón de Cirene:

Se utiliza en este caso un episodio que proviene de los Evangelios sinópticos (Lc 23, 26), (Mc 15,21) y (Mt 27,31), en el que un individuo, llamado Simón de Cirene, es obligado por los soldados romanos a ayudar a Jesús camino del Calvario.

Las piezas llevan escritas en la columna de las derecha la leyenda “CHRISTUS GEKRUYST” (Cristo Crucificado).

6.- La Crucifixión:

Representa el episodio de la crucifixión de Cristo en el Calvario, figurando entre los dos ladrones.

7.- La Resurrección:

Representa el eje central de la composición (La Resurrección).

Simoes no encuentra relación alguna entre los episodios y aparentemente así es, sin embargo si realizamos un estudio simbológico de los distintos temas vemos que las piezas se interrelacionan entre sí:

1.- Simbólicamente la elevación de la serpiente , que queda enrollada en el mástil, prefigura la elevación de Cristo, clavado en la cruz. Tal y como queda claro en el evangelio de Juan (Jn 3, 14) “Al modo que Moisés en el desierto levantó la serpiente de bronce, así es menester que el Hijo del hombre sea levantado”. Por lo tanto esta pieza se relaciona con el retablo de la crucifixión (El calvario).

2.- La escena del Sacrificio de Isaac tiene una simbología compleja ya que podemos asociar a Abraham que sacrifica a su único hijo con la imagen de Dios Padre que inmola también a su hijo para la salvación del género humano. Por otra parte Isaac cargando la madera, es asociable con Jesús portando su cruz, por último este sacrificio que es detenido por Dios, prefigura los sacrificios no cruentos que reemplazarían a los sacrificios humanos. Por lo tanto esta pieza se interrelacionaría con la de Jesús carga con la cruz camino del Calvario.

3.- Para los primeros cristianos, la esperanza de la Resurrección fue la escena esencial de la leyenda de Jonás, ya que este permanece en el interior de la ballena durante tres días y tres noches. Esta pieza se interrelaciona con la de la Resurrección.

4.- En la Biblia Moralizada la victoria de Sansón contra los filisteos es también una de las prefiguraciones de la Resurrección de Cristo que sale de la tumba con la cruz de la victoria. Sansón es el héroe fabuloso de fuerza sobrehumana, a quien los filisteos no lograron vencer ni a la hora de su muerte. Este episodio también se relacionaría con la Resurrección.

Así pues podemos decir que las siete piezas tienen un contenido salvífico, el camino hacia la Salvación.

Alfredo García Portillo. Marzo 2009

Bibliografía.
1. J.N. Dos Santos Simoes “Carreaux céramiques hollandais au Portugal et en Espagne” . La Haya,1959
2. Lozas y azulejos de la colección Carranza (Vol. II) Los azulejos holandeses y su proyección Ibérica de Alfonso Pleguezuelo (pag. 129).Junta de Comunidades de Castilla La Mancha.Consejería de Educación y Cultura.2002.
3. Palomo García, Martín Carlos. "Semblanza Histórica de la Hermandad de la Candelaria" Sevilla, 1996. p.265. 

 

VER FICHAS DE LOS RETABLOS