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LOS RETABLOS CERÁMICOS DE LA PROVINCIA DE CASTELLÓN. (155)
SAN JOSÉ Y EL NIÑO. CASTELLÓN DE LA PLANA. CASTELLÓN.
PASCUAL LUIS SEGURA MORENO
 
 
 

Imagen: San José
Autor: Joan Ortiz
Fabrica: Desconocida, procedencia Valencia.
Técnica: azulejo plano esmaltado, dibujo estarcido, pintado a mano
Fecha: 1860-1870
Medidas: vertical 84x 63 cm. Doce azulejos de 21x21 cm.

Iconografía: Hasta el siglo XVI San José ocupa un lugar secundario en algunos episodios de la vida de Jesús. Luego se lo pasa a ver como un hombre joven que observa a cierta distancia a Jesús y María, remarcando con esta distancia que no es el verdadero padre del Niño. En la Edad Media, pasa a ser un anciano, imagen que perduró durantetodo el todo el Renacimiento.

Esta imagen de José anciano es una de las más fuertes, aunque no sea la más creíble. Según Santo Tomás de Aquino, había razones de conveniencia para que Jesús naciera de una mujer casada, por ejemplo para que Jesús no fueses rechazado por ser hijo de una madre soltera, y para que María no corriese el riesgo de ser lapidada. Si José, al nacer Jesús, no estuviera en edad de engendrar un hijo, la imagen de María no hubiese podido ser preservada. Lo más probable es que José rondara los cuarenta años en la época del nacimiento de Jesús.

Con anterioridad al siglo XVI, la figura de San José no había tenido apenas desarrollo iconográfico ni devocional en el mundo cristiano, y los escasos testimonios conocidos nos lo muestran casi siempre integrante de episodios del ciclo navideño como La Natividad de Jesús, La Adoración de los Pastores o La Huida a Egipto.

A partir de ese momento, y sobre todo en la expresiva etapa del arte barroco, la fisonomía del santo patriarca sufre una drástica variación; pues de ser representado como un anciano, en el marco de una cronología poco realista, pasa a ostentar un tipo idealizado de varón adulto, en los años de plena posesión de sus fuerzas físicas e intelectuales. De hecho, varios estudiosos calculan que San José podría haber tenido unos 30 años de edad cuando se desposó con la Virgen María.

La iconografía de San José suele ser simple y poco variada, pues aparte de su representación en los mencionados pasajes del ciclo navideño -a los que hay que sumar otros como el Taller de Nazaret, La Adoración de los Magos o la Sagrada Familia, junto con María y el Niño Jesús-, el simulacro más frecuente es el de San José portando al Niño en su brazo izquierdo, en su papel de padre protector y conductor, mientras en la mano derecha porta una vara o báculo con azucenas florecidas, su atributo tradicional que posee un triple significado: su condición de carpintero, la castidad del varón y la predilección de Dios para que San José fuese el esposo de la Virgen, según narraba el Profeta Isaías: "Y saldrá una rama de la raíz de Jesse, y una flor saldrá de su raíz" (Is 11, 1).

El retablo cerámico de San José de la ciudad de Castellón de la Plana que Beatriu Navarro y Josep Lluís Cebrián, en su trabajo “El pintor Joan Ortiz: autor del plafó ceràmic de sant Gregori del Museu Arqueologic d´Alcoi. Recerques del Museu d´Alcoi,. atribuyen al ceramista valenciano Joan Ortiz, presenta una iconografía tradicional de San José.  En el mismo se representa sobre una peana barroca, casi en genuflexión sobre una nube de la Gloria Celestial.

San José se muestra con rostro adulto, y barbado, los cabellos largos que le llegan hasta los hombros, lleva una túnica morada como simbología del sufrimiento  en cuya parte inferior de la túnica muestra el pie derecho que calza sandalias; sobre los hombros un manto color ocre como simbología también de la paciencia.

Porta sobre su brazo izquierdo al Niño Jesús, que aparece en el retablo con el torso desnudo, cubierto sólo la cintura con  un paño de pureza. El Niño Jesús de rostro infantil y cabellos largos y rubios, inclina su cabeza hacia el rostro de su padre, como buscando la protección paterna, mientras San José dirige su mirada hacia la mano derecha de Jesús que sostiene con su izquierda, en una actitud de amor paternal. Sostiene el Niño Jesús con su mano izquierda una pequeña cruz  símbolo de la redención humana, que apoya sobre su cuerpo.

A los pies del santo dos ángeles infantes, uno porta una filacteria en la que no aparece nada escrito, el otro porta una vara florecida (la vara de Jessé) en alusión a la profecías del Isaías ( Is 11-1). En la parte inferior alrededor de la peana completa la escena dos querubines.

En la parte superior, en una Gloria Celestial abierta y rodeada por cinco querubines, aparece el Espíritu Santo en forma de paloma, del cual parte unos rayos de luz que iluminan toda la escena.

No aparece firma ni marca de fábrica en el retablo. Se enmarca con un bocel triple, naranja y blanco. En las jambas del nicho está decorado con cerámica con dibujos de cintas y lazos,  de la misma época que el propio retablo.

Estado de Conservación y restauración: Bueno no presenta roturas, grietas, ni lascas.

Ubicación: El retablo se halla ubicado en el interior de una hornacina poco profunda, a tres metros de altura a la izquierda de la fachada de un domicilio particular. Calle San José, nº 23 de Castellón de la Plana.

Fuentes y Noticias Históricas:

Bibliografía:

Olucha Montins F. Retaules ceràmics d´abans de la guerra civil als carrers de Castelló. IV Congrés d´Història i Filología de la Plana. Nules 1996.

Navarro Buenaventura, Beatriu. Cebrián Molina Josep Lluís. “El pintor Joan Ortiz: autor del plafó ceràmic de sant Gregori del Museu Arqueologic d´Alcoi. Recerques del Museu d´Alcoi,.19 (2010) p.187-200.

Feliu Franch, Joan (Dir) Historia del retablo cerámico en la Plana de Castelló. Fundación Dávalos-Fletcher. Castellón 2005. Pg-193.

Texto y fotografías: Pascual Luis Segura Moreno.  Abril 2016.

 
 
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Email: retabloceramico@gmail.com
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