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PANELES CERÁMICOS DE LAS OBRAS DE CERVANTES EN LAS CALLES DE SEVILLA
MARTÍN CARLOS PALOMO GARCÍA
 

Miguel de Cervantes y Saavedra (1547-1616) es sin duda el literato español más universal, su obra Don Quijote de la Mancha es la joya de las letras españolas. La vida de Cervantes fue rica en vivencias y experiencias. Nacido en Alcalá de Henares (Madrid) fue hijo de don Rodrigo Cervantes Saavedra (cirujano) y doña Leonor Cortinas. Tuvo 6 hermanos. En 1551 se instaló con su familia en Valladolid y en 1566 en Madrid. Aquí asistió al Estudio de la Villa que regentaba el catedrático de gramática Juan López de Hoyos. En 1569 se incorporó a la milicia y dos años después combatió en la batalla de Lepanto contra los turcos (7-10-1571). Al quedar mal herido en un brazo lo apodaron “El manco de Lepanto”. Cuando regresaba a España fue tomado rehén por los turcos durante cinco años (1575-1580).

Al quedar libre regresó a Madrid y escribió su primera novela, "La Galatea", publicada en 1585. Después trabajó como recaudador de impuestos en Sevilla, pero en 1597 fue encarcelado acusado de complicidad en un fraude bancario. En 1600 se instaló en Valladolid, donde terminó de escribir la primera parte de su gran obra “El Quijote de la Mancha”, que fue publicada en 1605. En 1613 publicó su colección de cuentos titulada "Novelas Ejemplares". La gran aceptación de "El Quijote de la Mancha" hizo que publicara su segunda parte en 1615. Establecido en Madrid, cayó gravemente enfermo y falleció el 22 de abril de 1616.
 


En 1587, se trasladó a Sevilla, en calidad de Comisario Real de Abastos para la Armada Invencible, dando comienzo a una serie de excomuniones, denuncias y algunos encarcelamientos (por un error de contadores pasó varios meses en la cárcel real de Sevilla en 1597). En este cargo, viajando de pueblo en pueblo por Andalucía, observó de primera mano pícaros, delincuentes, mercaderes, ricachones, moriscos, gitanos y personas de toda índole que aparecerán en sus obras. Cervantes escribió algunos de sus poemas sueltos, sonetos laudatorios y novelas cortas durante estos 15 años. No se sabe mucho de la vida de Cervantes entre los años 1600 y 1605, aparte de que se mudó con su esposa a Valladolid, pues en estos años estaría redactando la primera parte del Quijote.

En el año 1916, al cumplirse el III Centenario de su fallecimiento, la efeméride fue celebrada en distintos puntos de España. Sevilla no podía quedarse atrás. Diversos organismos aunaron esfuerzos para la celebración de actos, entre ellos la Junta Provincial con su Gobernador al frente. El Ateneo sevillano también participó de forma determinante, dedicando a la memoria del escritor sus juegos florales de 1916. Entre las conmemoraciones previstas, se acordó colocar una serie de paneles cerámicos en distintos lugares de la ciudad, originalmente veinticinco, aunque a fecha de 2017 solo se conservan diecinueve, todos realizadas bajo un diseño común, con información relativa al lugar de la ciudad donde se desarrollaron los episodios narrados por Miguel de Cervantes en sus Novelas Ejemplares, como fueron "Rinconete y Cortadillo", "El patio de Monipodio", "La Española Inglesa" y el "Coloquio de Cipión y Berganza", ya que el escritor en su estancia en Sevilla había conocido con detalle los personajes, usos y costumbres de la ciudad.
 

 


El notable historiador y ceramófilo sevillano Don José Gestoso y Pérez fue uno de los principales promotores de la colocación de estos azulejos, que serían diseñados por él y ejecutados en la fábrica trianera de José Mensaque y Vera, según la técnica de cuerda seca, siendo colocados por el Ayuntamiento hispalense. El único pintor ceramista que plasmó su firma en algunos de los azulejos fue don José Recio del Rivero, que fuera maestro de taller. Todos los azulejos tienen unas dimensiones y estructura similar: una cenefa perimetral decorativa a base de roleos sobre fondo amarillo, bordeada de una cinta de color azul cobalto, apareciendo inscrita la fecha de la efemérides en números romanos: MCMXVI. El cuerpo central, en cuyo interior están escritas diferentes frases referentes a algún pasaje de la obra cervantina, muestra en su parte superior los escudos de Sevilla, a la izquierda, y la efigie de Cervantes a la derecha, engarzados por unas orlas trenzadas de laurel encintado. En la caligrafía, se utilizó la “V” en lugar de la “U”, dándole un toque más clásico.

El ateneísta, don Luis Montoto y Rautenstraucht,  en estrecho contacto con Gestoso, fue el encargado de elaborar la obra "De Cervantes y Sevilla, Crónica 1616-1916". Montoto fue notario eclesiástico, concejal del Ayuntamiento de Sevilla, cronista oficial de la ciudad, miembro del Ateneo de Sevilla y secretario perpetuo de la Real Academia de Buenas Letras de Sevilla, además de secretario de la Junta Provincial en esos años. Los textos de las mismas fueron redactados con la colaboración del escritor sevillano y estudioso cervantista Francisco Rodríguez Marín.

Debido a los cambios producidos en la geografía urbana de Sevilla en tres siglos, fue meticulosa tarea situar cada panel. Poco tiempo disfrutaría Gestoso de ver a Cervantes recordado en las calles de Sevilla, ya que falleció un año más tarde, en septiembre de 1917.

Hoy día, casi cien años más tarde, podemos recorrer las calles de Sevilla recordando a Cervantes y a su obra, pues se conservan diecinueve de los veinticinco paneles originales, según trabajo de investigación realizado por Rafael Raya Rasero y publicado en el año 2016 con el título "Sevilla en dos Centenarios Cervantinos (1916-2016). Proponemos al lector y amable visitante un recorrido por las calles de esta ciudad donde el escritor situó sus relatos de la forma más cómoda posible para evitar dar rodeos innecesarios.

El punto de partida de nuestro recorrido será el barrio de Triana, en la calle Betis esquina a calle Troya, donde sitúa en aquella calle, un tiempo llamada “de la Cruz”, la casa de Monipodio, junto a la que se nombró el molino de la pólvora, en la novela Rinconete y Cortadillo.
 


La calle Troya, en Triana, desemboca en la calle Betis, junto al Guadalquivir. Es nuestro punto de partida de la ruta cervantina



 

Subiendo por Betis hasta el Altozano y atravesando el Puente de Triana, caminaremos por el Paseo de Colón hasta su confluencia con la calle Adriano, adentrándonos en el barrio del Arenal. Tomando la acera derecha, bordeando la plaza de toros de la Real Maestranza por su parte menos visible, llegaremos al número 23 de esta calle dedicada al sevillano que fuera Emperador de Roma, para encontrarnos en la fachada con la segunda cita cervantina, en este caso dedicada a recordar que esa zona, citada en la novela Rinconete y Cortadillo, se conocía como el lugar del “Malbaratillo”, en referencia a un lugar donde además de acumularse muchas basuras e inmundicias se hacía comercio, a modo de mercadillo, de baratijas, objetos y alimentos robados. También se conoció la zona como Monte del Malbaratillo o simplemente el Baratillo, tal como hoy se sigue denominando.
 


Calle Adriano, en pleno barrio del Arenal, junto a la Plaza de Toros de la Real Maestranza



Continuando desde calle Adriano por calle Antonia Díaz y Real de la Carretería llegaremos al Hospital de la Santa Caridad, contiguo a cuya fábrica está la fachada trasera el edificio de la Delegación de Hacienda. Una de las calles que unen esta zona con el Paseo de Colón es la calle Núñez de Balboa. En la fachada de la casa número 5, que perteneció al historiador del arte Diego Angulo Iñiguez, frente al jardín de la Caridad, encontramos un nuevo panel relacionado con Rinconete y Cortadillo.
 


Panel cervantino en la calle Núñez de Balboa, justo detrás del edificio de Hacienda levantado sobre la antigua Aduana
 


Retomamos desde Núñez de Balboa la calle Temprado, girando a la izquierda en su confluencia con la calle Santander, para alcanzar la Avenida de la Constitución, ya que caminando en línea recta divisaremos el Arco de la calle Miguel de Mañara, lugar muy próximo al Postigo del Alcázar que se cita en Rinconete y Cortadillo.
 


Postigo del Alcázar, en la bajada de la calle Miguel de Mañara hacia la Avenida de la Constitución



Atravesamos el Arco y subiendo por la citada calle Miguel de Mañara, llegaremos a la Puerta del León del Alcázar, a la Plaza del Triunfo y sin solución de continuidad a la Plaza de la Virgen de los Reyes, a los pies de la Giralda, hoy espacio abierto y despejado, antaño solar donde existió un conjunto de edificaciones conocido como el “Corral de los Olmos”, citado por Cervantes en la comedia El Rufián Dichoso. El panel está ubicado en la pared de la iglesia del Convento de la Encarnación.
 


En la acera del Convento de la Encarnación se encuentra el panel que recuerda al Corral de los Olmos, al pie de la Giralda



Muy cerca del anterior y al pie de la Giralda se encuentra una de las antiguas puertas de acceso al patio de los Naranjos de la antigua Mezquita almohade, la conocida como Puerta del Lagarto. Nada más traspasarla, en la pared lateral izquierda contemplamos un nuevo panel cervantino, que alude al soneto que escribió Cervantes con motivo de las honras fúnebres celebradas en la Catedral y el túmulo levantado con motivo del fallecimiento del Rey Felipe II. Desde hace unos años ha quedado encerrada tras una mampara que alberga un control de acceso a la catedral sevillana.
 


Este panel de la Puerta del Lagarto de la Catedral ha quedado englobado en el control de acceso al Patio de los Naranjos



Para llegar al siguiente panel podemos seguir dos caminos: bien atravesando el patio de los naranjos y salir por la Puerta del Perdón, o seguir desde la Puerta del Lagarto por las gradas de la catedral, por el tramo de Placentines hasta calle Alemanes para alcanzar la Puerta del Perdón. En el lateral derecho de dicha puerta se colocó el panel cervantino que recuerda la existencia en dichas gradas el encuentro de comerciantes para la contratación, citado en la obra Rinconete y Cortadillo.
 


Gradas de la antigua mezquita, junto a la Puerta del Perdón, en la calle Alemanes
 


Seguiremos por las gradas hasta la acera de la avenida de la Constitución, justo en la puerta de la iglesia del Sagrario de la Catedral. Atravesamos al moderno edificio que albergó el antiguo Instituto Nacional de Previsión, hoy destinado a oficinas del Servicio Andaluz de Salud. Primitivamente en ese lugar existió una posada, que Cervantes cita que se alojó en ella, propiedad de su amigo Tomás Gutiérrez.
 


En el solar donde se levantó el antiguo edificio del Instituto Nacional de Previsión estuvo la Posada de Tomás Gutiérrez




 

Sin dejar la acera, caminamos en dirección al edificio del Ayuntamiento sevillano, joya de la arquitectura con decoración plateresca, en cuyo Arquillo o apeadero se colocó el panel cervantino que recuerda la rotulación de aquel lugar como Plaza de San Francisco por el convento que allí existió, lugar citado en las novelas ejemplares Rinconete y Cortadillo y en el Coloquio de Cipión y Berganza.
 


Arquillo del Ayuntamiento, entre las Plazas de San Francisco y Nueva



Muy cerca del Ayuntamiento encontraremos un nuevo recordatorio de la obra cervantina, adosado a la fachada de la casa número 7 de la calle Joaquín Guichot, antiguamente llamada de Tintores, donde es citada en la Novela de Rinconete y Cortadillo.
 


 Panel sobre la fachada de la casa número 7 de la calle Joaquín Guichot, antigua de Tintores



Nos encaminamos desde el Arquillo del Ayuntamiento a la calle Sierpes, atravesando la Plaza de San Francisco, en la que un panel de azulejos adosado sobre la fachada de un noble edificio, hoy sede de una entidad bancaria, situado en la acera derecha nos recordará que en aquel sitio estuvo la Cárcel Real, y en ella preso Miguel de Cervantes. Mediada la calle, en la misma acera se encuentra el edificio del Círculo Mercantil e Industrial, en cuya fachada encontramos un nuevo panel cervantino, con motivo de ser citada esta famosa calle sevillana, la Cárcel Real y la casa de Pierres Papin.
 


La fachada del Circulo Mercantil e Industrial alberga el panel cervantino alusivo a la calle Sierpes y la casa de Pierres Papin



Por la calle Sagasta llegaremos a la Plaza del Salvador, y subiendo por la calle Córdoba, hasta la popularmente conocida como Plaza del Pan, oficialmente Plaza de Nuestro Padre Jesús de la Pasión. En esta plazuela sitúa Cervantes diversos episodios ocurridos en la novela Rinconete y Cortadillo, en recordando en la placa que este espacio público llevó los nombres de San Salvador, de la Fruta y del Pan.
 


 

Plaza del Pan, en las traseras de la Colegial del Salvador, donde se narran episodios de Rinconete y Cortadillo



Salimos de la Plaza del Pan a la Cuesta del Rosario, la calle más inclinada de Sevilla, antiguamente llamada de la Costanilla, para contemplar en la fachada de la casa número 12 la siguiente placa cervantina, donde se relata que Cervantes cita en el Coloquio de Cipión y Berganza que esta calle era una de las tres cosas que el Rey tenía que ganar en Sevilla.
 


La casa número 12 de la Cuesta del Rosario, antigua de la Costanilla, recuerda pasajes del Coloquio de Cipión y Berganza



Muy cerca de ésta, pero en Rinconete y Cortadillo, se localiza la siguiente placa cervantina en la calle Huelva, casi desembocando en la calle Jesús de las Tres Caídas, una calle que llevó por nombre el de la Caza y de la Gallinería, como una de las tres cosas que el Rey tenía que ganar en Sevilla. En el año de colocación del panel de azulejos ostentaba el nombre de calle Confiterías.
 


 La calle Huelva, antigua de la Gallinería, fue testigo de los episodios narrados por Miguel de Cervantes



 

Bajando por Jesús de las Tres Caídas a la Plaza de la Alfalfa, entraremos en la calle Alcaicería, antiguamente llamada de la Carnicería, según se relata en el panel que en su semiesquina derecha cita este lugar en la obra Rinconete y Cortadillo. En este panel se puede apreciar claramente la firma de la fábrica de José Mensaque y Vera y la del ceramista José Recio del Rivero, industria trianera donde se ejecutaron los paneles cervantinos.
 


La calle Alcaicería, en su extremo más cercano a la Plaza de la Alfalfa, recuerda que esa calle se llamó de la Carnicería



Bajando por Alcaicería llegamos de nuevo a la Plaza del Pan, y por Lineros y Puente y Pellón desembocamos a la Plaza de la Encarnación, donde se ubica el templo de la Anunciación, antigua iglesia anexa a la Universidad de Sevilla en Laraña, un edificio derribado para levantar el actual edificio que alberga la Facultad de Bellas Artes. El panel que estaba en la fachada del antiguo edificio se trasladó a la fachada de la Anunciación a mediados del siglo XX. En él se relata, como en el Coloquio de Cipión y Berganza cita la existencia junto al templo del estudio de la Compañía de Jesús, y luego Universidad Literaria.


La fachada de la iglesia de la Anunciación acogió el panel procedente del edificio contiguo de la Universidad al ser derribado



En la fotografía conservada en la fototeca de la Universidad de Sevilla observamos la situación original del panel cervantino



El siguiente panel de azulejos de esta serie cervantina se encuentra lejos de la Anunciación, concretamente en la calle Santa Paula, frente al convento homónimo. En ella relata como en esta casa, frontera con Santa Paula, moraron Isabela y sus padres, personajes de la novela ejemplar La Española Inglesa.
 


Frente al convento de Santa Paula, el panel  recuerda que en las antiguas casas aquí ubicadas moró Isabela, en la Española Inglesa



De Santa Paula, por San Julián llegaremos a la Puerta de Córdoba y a la Ronda Histórica, dirigiéndonos hacia la Puerta de la Carne. Sobre la fachada del antiguo Cuartel de Intendencia, actualmente sede administrativa de la Excma. Diputación de Sevilla, se colocó un panel que recuerda que en aquel lugar estuvo próximo el antiguo Matadero de Sevilla, donde se relata la tercera cosa que el Rey tenía que ganar en Sevilla, dentro de los episodios relatados en su novela Rinconete y Cortadillo.
 


En el antiguo edificio del Cuartel de Intendencia, hoy Diputación de Sevilla, se recuerda el antiguo Matadero de la ciudad



Subiendo por el cercano Puente de San Bernardo, llegaremos a la última placa cervantina, localizada en la zona de la Buhaira, donde estuvo la Huerta del Rey, donde se cuenta que se localizaba el campo de la Huerta del Rey, donde ocurrieron episodios de la novela Rinconete y Cortadillo
 


Nuestro recorrido por la ruta cervantina sevillana termina en los jardines de la Huerta del Rey, entre San Bernardo y la Buhaira



Hasta aquí nuestro recorrido por los paneles de azulejos que se conservan, que han sido restaurados en el año 2016 por la empresa Metis Restauración por encargo del Ayuntamiento de Sevilla. Pero como se dijo al principio de éste artículo, originalmente fueron veinticinco y solo quedan diecinueve. A continuación citamos la ubicación de los seis que faltan , aportando las fotografías en el caso de que dispongamos de ellas.

LOS SEIS PANELES DESAPARECIDOS

1. Fachada de la Antigua Aduana. Demolida para construir el edificio de Hacienda del Estado. calle Tomás de Ybarra.
 


Fotografía procedente de la Fototeca de la Universidad, muestra la situación original del panel en el edificio de la antigua Aduana



2. Iglesia de San Hermenegildo. En su fachada trasera se localizó uno de los paneles, aunque por las modificaciones habidas en el edificio, desapareció sin que podamos establecer fecha exacta, tan solo el testimonio gráfico que se conserva en la fototeca de la Universidad.


Fotografía procedente de la Fototeca de la Universidad de Sevilla, donde se recoge un panel desaparecido
que existió en las traseras de la iglesia de San Hermenegildo, junto a la Puerta de Córdoba
 

3. Cruz de la Parra. Calle Monsalves, 26

4. c/ Alfalfa 12

5. c/ Castelar (antes Laguna)

6. Juzgado del Mercado de la Feria (Plaza Calderón de la Barca)


Nuestro recorrido por la Sevilla de Cervantes, un siglo después de que se colocaran los paneles de azulejos, nos ofrecerá la posibilidad de recordar el conocimiento que de Sevilla y de su forma de vida en el siglo XVI tuvo nuestro escritor más universal, esperando haber colaborado con este sencillo recorrido por las calles y plazas a divulgar la cultura e historia hispalenses.


Texto: Martín Carlos Palomo García
Fotografías: Antonio Entrena Aznarte, Martín Carlos Palomo García y Fototeca de la Universidad de Sevilla. Febrero 2014, revisado en marzo de 2017.

Agradecimientos: José Peña Bernal

Bibliografía:
MONTOTO Y RAUSTENSTRAUCH, Luis. De Cervantes y Sevilla. Crónica 1616-1916. Sevilla, 1916.
RODRÍGUEZ JURADO, Adolfo. Discurso Necrológico en memoria de D. José Gestoso y Pérez. Sevilla 1918.
CANAVAGGIO, Jean: Cervantes, Editorial Espasa-Calpe, 2004.
RAYA RASERO, Rafael. Sevilla entre dos Centenarios Cervantinos (1916-2016). Sevilla, 2016
Consultado en Internet: blog de José Carlos Canalda. Tras los pasos de Cervantes en Sevilla. Trabajo realizado en colaboración con José García Merino y Francisco Jesús Serrano García. Mayo de 2013.
 

 
 
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