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LOS RETABLOS CERÁMICOS DE LA PROVINCIA DE CASTELLÓN. (77)
SANTÍSIMO CRISTO DE LA AGONÍA. ARTANA.
PASCUAL LUIS SEGURA MORENO
 


Imagen: Cristo de la Agonía.
Autor: Desconocido.
Fabrica: Desconocida, procedencia Onda.
Técnica: azulejo plano esmaltado, dibujo estarcido, pintado a mano.
Fecha: 1852-1860.
Medidas: Vertical. 127x600 cm., veinticuatro azulejos de 20x20cm. Cuatro azulejos 7x20 cm.

Iconografía: Escribe con razón Blaise Pascal: "Jesús estará en agonía hasta el fin del mundo; no hay que dormir en este tiempo" (Pensamientos, 553).

La advocación del Cristo de la Agonía, es posiblemente una de las más certeras de todas las advocaciones cristológicas de la piedad popular. Desde el inicio de su pasión en Getsemaní, Jesús entra en un túnel agónico cuyo final es la muerte en la cruz. En su agonía se dan cita: el abandono de los más cercanos, la soledad, la traición, la soberbia, el cinismo, la humillación, la violencia, la cobardía, el borreguismo, la angustia, el dolor, el desamparo y la muerte. Tomás Moro, escribió mientras él mismo estaba bebiendo de esa agonía, en espera de subir al patíbulo: “qué poco nos parecemos nosotros a Cristo, aunque llevemos su nombre y nos llamemos cristianos” (La Agonía de Cristo).

El ceramista ondense, anónimo, nos presenta en el retablo a Cristo clavado en la cruz, quizá, en el momento final de su agonía.

Sobre la cima del Calvario o Gólgota, árido, pedregoso, está clavada una gran Cruz, unas cuñas en su base ayudan a mantenerla erguida; en ella clavado por tres calvos aparece Cristo; cuya figura y cruz que se antepone a un paisaje con un cielo grisáceo de anochecida, cubierto de nubes oscuras.

En la parte superior de la cruz, como dejado caer, un pergamino en el que esta escrita la causa de su condena: INRI (Jn 19,19). Cristo presenta una figura musculosa; su cintura está rodeada por el paño blanco de pureza. Tiene el rostro adulto, barbado, los largos cabellos le caen sobre los hombros, sobre su cabeza ciñe una corona de espinas trenzada de una rama verde; en la parte trasera de su cabeza, simbolizando su divinidad, lleva un gran nimbo crucífero de rayos luminosos dorados.

Su rostro refleja la huella del sufrimiento, de su frente herida por la corona de espinas, resbalan unas gotas de sangre que le llegan hasta las mejillas; la cabeza está levemente ladeada hacia su izquierda, y algo inclinada hacia el suelo, mientras su mirada con esfuerzo, la dirige hacia el cielo buscado una respuesta del Padre, porque en esa hora final se siente solo y abandonado: “¡Dios mío, Dios mío! ¿Por qué me has abandonado? ). (Mt. 27, 46, ver Mc. 15, 34). Ese grito pronunciado por Jesús, comienzo del salmo 22, es la oración angustiosa del justo perseguido a muerte, aunque cargada al mismo tiempo de esperanza. (Sal.22 (21) ,2).

Las manos cuyos dedos presentan signo de agarrotamiento, están atravesadas por los clavos en sus palmas; en los pies el clavo atraviesa primero el derecho que en posición forzada, se antepone al izquierdo. El cuerpo desnudo esta limpio de sangre no presenta huellas de laceraciones, ni de los castigos infringidos, tan solo unas gotas de sangre que resbalan de sus manos y pies; en el pecho, en su costado derecho, brolla sangre como reflejo de la herida producida por la lanzada: “Uno de los soldados, con una lanza, le traspasó el costado, y salió sangre y agua. (Jn 19,34-36).


Detrás de la crucifixión, aparece un paisaje con un cielo grisáceo, cubierto de grandes nubes oscuras que presagian la llegada de una noche anticipada. En la parte superior sobre el cielo grisáceo, a la derecha e izquierda: el sol y la luna, como simbolismo del oscurecimiento que se produjo. Para los profetas del A.T., la figura del oscurecimiento del sol era siempre un signo visible de la justicia de Dios que se acercaba: “Y en aquel día, dice el Señor, Yahvé, haré ponerse el sol al mediodía y entenebreceré la tierra en pleno día.” (Am 8,9). Los tres evangelios sinópticos indican que un fenómeno extraordinario acompañó la muerte de Jesús: “Era ya como la hora sexta y se produjeron tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora nona, habiendo faltado el sol” (Lc 23,44-45).

Hacia la parte inferior, en perspectiva en la lejanía, sobre un terrero irregular y con escasa vegetación herbácea, aparece una Jesuralén murada, donde las casas de tejados y cúpulas puntiagudas se apiñan protegidas tras la muralla. El retablo no lleva firma del autor ni marca de fábrica. Se enmarca con una orla que tiene doble filete amarillo y naranja.

En la parte inferior del retablo, tres azulejos de 7x20 presentan a modo de cartela sobre fondo blanco de la base en letras negras: SMO. CRISTO DE LA AGONIA.- que enmarcada con una fina orla amarillo y naranja.

Estado de Conservación y restauración: Bueno, no presenta roturas ni lascas. Fue restaurado a expensas del Ayuntamiento de Artana, por el restaurador alcorense: Francesc Chiva i Ocaña.

Ubicación. Domicilio particular. Calle San Vicente, nº 14. Artana (Castellón). La hornacina de poca profundidad se halla excavada a cinco metros de altura, en la fachada del domicilio, en el lateral izquierdo. En la parte inferior a un metro de separación se encuentra ubicado el retablo de Arma Christi. La hornacina, se halla revestida de piedra; todo el conjunto que abarca a los dos retablos, y la zona parietal que los rodea ha sido revestida con azulejo moderno con dibujo imitación jaspeado en rosa y blanco aplicado en serigrafía. Sobre la hornacina se halla ubicado un farol para su iluminación. Por su ubicación casi esquinera es visible desde la calle perpendicular.

Fuentes y Noticias Históricas. Cuenta el Rvdo. don Luis Vilar Plá, en su Historia de Artana, que las fiestas del Cristo del Calvario, comienzan a celebrarse en el año 1851, estimuladas a consecuencia de haberlas iniciado por primera vez, el año anterior, el primer domingo de agosto, la vecindad del Cristo de Zalamea. “Ese hecho estimuló en el trozo más elevado y próximo al Calvario, a imitar a los zalameos y honrar con una fiesta al Smo. Cristo del Calvario, que se hizo en el año inmediato de 1851. Esta fiesta fue llevada a feliz término; y les animó para hacer nuevas combinaciones y una nueva y vasta organización; y puestos de acuerdo estos fervorosos vecinos con el Cura y Ayuntamiento decidieron darle toda la solemnidad e importancia posibles; y de golpe se constituyen en las fiestas más solemnes del año; de tal suerte que adquirieron fama en la región”. (*)

Tomando en consideración la fecha de 1851, como el inicio de las fiestas del Cristo del Calvario, hace suponer que el retablo del Cristo de la Agonía, ubicado en el centro de la barriada del Calvario, se erigió inmediatamente después, de dos a seis años más tarde como consecuencia del esplendor que, las mismas fiestas ya habían alcanzado.

Las fiestas, siguen celebrándose como siempre desde su fundación, la segunda dominica de Pascua de Resurrección, el lunes siguiente, en dichas fiestas se honra también a San Vicente Ferrer.

Se celebran las fiestas con un amplio programa de actividades lúdicas y religiosas. Entre las lúdicas destacan la exhibición de toros cerriles por la tarde y embolado de los mismos por la noche; pasacalles, “mascletá”, cenas y almuerzos populares, etc. En las fiestas religiosas destacan el domingo por la mañana, la bajada de la imagen del Cristo desde el Calvario a la parroquia donde se celebra misa con procesión con la imagen del Cristo al anochecer. El lunes día dedicado a San Vicente Ferrer, a primera hora de la mañana se celebra la tradicional procesión Eucarística de los comulgares, donde se lleva el viático a los enfermos e impedidos de la localidad. Al anochecer de ese lunes, en procesión nocturna de retorno a su ermita de la imagen del Cristo hasta la ermita del Calvario, acompañado por todo el pueblo.

Agradezco la colaboración inestimable de don Joan Cabañes Vilar.

(*) Vilar Plá, Luis, Pbro. “Historia de Artana, segunda parte”. Edición digital www.artanapedia.com


Bibliografía:
Catalán Martí, José Ignacio. “Los paneles cerámicos devocionales en la religiosidad popular-les capelletes- de Artana”. Religiosidad popular en España: actas del Simposium. 1997
Segura Moreno Pascual Luis. “El culto a la Pasión de Cristo en la cerámica devocional”. Inédito. 2010

Texto y fotografías: Pascual Luis Segura Moreno. Septiembre 2012.

   

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