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ENTREVISTA A  JOSÉ CHAVES ROMERO DE LA OSA,
HIJO DEL CERAMISTA ALFONSO CHAVES TEJADA
MARTÍN CARLOS PALOMO GARCÍA
 
Una de las mayores satisfacciones que recibimos cuantos componemos el equipo de colaboradores de ésta página web es el reconocimiento a nuestra labor, manifestada a través del correo electrónico o bien personalmente por personas que tienen o tuvieron relación con el apasionante mundo de la cerámica devocional y de los ceramistas o industriales del sector. Un grupo directamente relacionado lo constituyen los familiares y descendientes de esos artistas, los pintores ceramistas, que ganaron el sustento pintando sobre azulejos Imágenes devocionales que se prodigan por todos los rincones de nuestra geografía urbana más cotidiana.
 

 Alfonso Chaves Tejada (1909-1982) fue uno de los pintores ceramistas de retablos devocionales más prolíficos
 

Una de estas personas es José Chaves Romero de la Osa, el segundo de los hijos del matrimonio formado por Alfonso Chaves Tejada y Mercedes Romero de la Osa Alonso.

Alfonso Chaves Tejada (1909-1982) fue pintor ceramista y maestro del taller de la Fábrica de Cerámica de Ramos Rejano desde 1938 hasta su cierre en 1965, en el sevillano barrio de Triana. Fue autor de cientos de retablos cerámicos devocionales, con un estilo propio fácilmente reconocible, sobre el cual posiblemente podamos disponer en un futuro no muy lejano de una monografía sobre su vida y su obra, que será realidad con el apoyo y generosidad de nuestro entrevistado.

Esta entrevista, aunque podría haber sido publicada muchos meses antes, viene a colación por la reciente restauración de un retablo de la Virgen del Pilar procedente de la antigua Comandancia de la Guardia Civil de Cádiz, en la que Pepe Chaves, como familiarmente le tratamos, ha tenido un papel destacado.
 

José Chaves Romero de la Osa y su hijo Miguel Chaves Gentil han restaurado desinteresadamente el retablo cerámico de la Virgen del Pilar existente en la antigua Comandancia de la Guardia Civil de Cádiz, que será recolocado en la nueva.
 

¿Cuándo conoces nuestra página web?

Tengo un primer conocimiento de ella a través de mi sobrino, que siempre está atento a cuanto aparece publicado sobre su abuelo. Posteriormente tuve noticias tuyas y de tu actividad como ceramófilo a través de amigos vinculados a tu Hermandad de la Candelaria. Definitivamente tomo un contacto más estrecho a raíz de conocerte personalmente e involucrarme aún más si cabe en la recopilación de la obra artística de mi padre, que en la faceta de los retablos cerámicos poco a poco se va subiendo a vuestra página. Tras el fallecimiento de mi padre, me he preocupado todos estos años de conservar su archivo, sus estarcidos, sus bocetos y sus fotografías. Ahora, gracias a vuestra página, se ha acrecentado más mi deseo de perpetuar su legado.
 

Estado inicial del retablo tras su desmontaje del antiguo Cuartel de San Severiano
Obsérvese el mal estado que presenta el azulejo correspondiente a la cara de la Virgen y el Niño.
 

¿Tiene Alfonso Chaves descendencia artística?

Directamente no, pues mis dos hermanos y yo hemos tenido rumbos profesionales muy distintos a la cerámica o al arte. Concretamente yo, aunque ya estoy jubilado, soy Ingeniero Técnico Industrial de Telefónica, mi hermano Alfonso, el mayor, se dedica a la mecánica del automóvil y posee una de las mejores colecciones de coches antiguos de España, y el pequeño, Pedro, ha colaborado en el taller de Alfonso. Tengo la satisfacción de que mi hijo Miguel, aunque profesionalmente es Arquitecto, ha heredado las dotes artísticas de su abuelo. Es un magnífico pintor y retratista y ello me enorgullece sobremanera.
 

Estado final  del retablo tras su restauración por los descendientes de Alfonso Chaves
 

Lo hemos podido comprobar personalmente en el retablo de la Virgen del Pilar…

Pues sí. En la recuperación y restauración del retablo de la Virgen del Pilar de la Comandancia de la Guardia Civil de Cádiz que habéis promovido desde la página web retabloceramico.net hemos tenido una dedicación especial porque considerábamos que era un homenaje a la memoria de mi padre, y no hemos escatimado ilusión para que aquellos azulejos que antes del verano recibimos en unos cajones, llenos de mortero de cemento y algunos hechos añicos, volvieran a lucir casi de forma idéntica a como mi padre los concibió. El resultado está a la vista.


Habéis sido el sastre del Campillo, que además de coser puso el hilo…

Sí es verdad, pero el aspecto económico ha sido secundario. El haber costeado los materiales utilizados en la restauración no tiene valor apenas comparado con la satisfacción de la supervivencia de la obra. Yo he realizado el trabajo técnico y manual y mi hijo Miguel la dirección artística y la restauración pictórica de las zonas perdidas de esmalte, ya que tuvimos la mala suerte de que los azulejos más deteriorados correspondían a la zona de la cara de la Virgen y el Niño. Además, los pinceles y los pigmentos que ha utilizado son de la caja de pintura de mi padre, que aún conservo. Eso nos ha causado una emoción especial.
 

 La tarea más dura y delicada para José Chaves consistió en retirar el mortero de cemento de los azulejos
 

Nos consta que has realizado el trabajo técnico con gran profesionalidad…

Tú has sido testigo directo de todo el proceso, desde el día que procedimos a retirar la masa de mortero adherida a los azulejos. La reintegración de las zonas perdidas, su fijación a nuevo soporte –un tablero de contrachapado fenólico- y la construcción de un marco metálico con armazón como parte final del trabajo le confiere una solidez extrema allá donde sea ubicado definitivamente en la Comandancia. En todo momento he puesto el máximo empeño en obtener un buen resultado final, que a partir de su nueva exposición podrá valorarse.
 

Queremos aprovechar para compartir contigo recuerdos sobre tu padre

Son muchos, como podéis imaginar. Vivíamos en Castilleja de la Cuesta, pueblo muy cercano a Sevilla capital. La jornada laboral de mi padre empezaba a las ocho de la mañana y terminaba sobre las once de la noche. En mi etapa escolar, bajaba con él en el autobús de línea, con el canasto de la comida. Yo iba al Colegio de los Salesianos de Triana, muy cerca de Ramos Rejano, allí estuve desde los seis a los diez años. Te estoy hablando de principios de los años cincuenta, ya que nací en 1946. Al mediodía me iba a la fábrica, comía con mi padre, por lo que todo lo relacionado con la cerámica y los hornos me era muy familiar. Recuerdo los buenos ratos jugando por la fábrica con Teresa Ramos, biznieta de D. Manuel Ramos Rejano, con la que sigo manteniendo una buena amistad.
 

¿Algún recuerdo especial de aquellos años?

Cuando perdíamos el autobús, o lo perdía solo mi padre. Entonces había que bajar a pie de Castilleja a Sevilla por el Camino de La Trocha, que desciende junto a la ermita de Nuestra Señora de Guía, a la venta de Las Carretas, en la Pañoleta, y allí cogía el tranvía a Triana. Lo pongo como ejemplo de las dificultades que en un momento dado pueden presentarse antes de la intensa jornada laboral. Hoy, con el coche o con medios modernos, hubiera sido diferente.
 

Alfonso Chaves Tejada da las últimas pinceladas a un retablo de la Virgen de los Reyes.
En primer plano, su compañero y fiel colaborador Carlos Roquette, con el que se entendía por lenguaje de signos
 

¿Cuándo entró tu padre en Ramos Rejano?

Mi padre ingresó en 1925, recomendado por un familiar que también trabajó para Ramos Rejano, Juan Oliver Míguez, que le introdujo en el apasionante mundo de la cerámica. Entonces era maestro del taller Manuel Vigil-Escalera y Díaz. Ninguno de estos dos grandes ceramistas pertenecía a la plantilla de la fábrica, sino que tenían allí su estudio para realizar los encargos bien propios o de la fábrica. Tuvo muy poco tiempo de tratar a Enrique Orce, otro gran ceramista, que en agosto de ese mismo año dejó Ramos Rejano para hacerse cargo de la dirección de la Fábrica de la Viuda de Tova Villalva.

Su maestro, con el que además tuvo una relación especial, fue Vigil-Escalera. Tanto fue así que al fallecimiento de éste en 1938 mi padre le sucedió como maestro del taller, además de conservar la amistad con su viuda e hijo. Mi padre se libró del servicio militar porque tenía problemas circulatorios en las piernas, y quizá eso fue clave para su futuro. Un colaborador suyo muy importante fue Carlos Roquette de la Torre, que era sordomudo, con el que se entendía por lenguaje de signos, pues mi padre llegó a aprenderlo. También guardo un recuerdo especial hacia Pepe Gutiérrez, otro de sus fieles colaboradores en esos años.
 

 Fotografía tomada en el taller de Ramos Rejano, un descanso en la faena. Alfonso Chaves a la derecha apoyado en el tablero. Tan solo identificamos a Pepe Gutiérrez, otro de sus directos colaboradores, el segundo por la izquierda.
 

¿Qué carácter tenía tu padre?

Mi padre era muy alegre y campechano. Le gustaban las bromas, y además era muy buen caricaturista. En dos minutos plasmaba el tipo. Conservo varias caricaturas, tanto en azulejo como en papel. Era muy conocido en Triana, pues las mujeres que trabajaban en la fábrica haciendo los zócalos de relieve vivían en el barrio. Los retablos de mi padre eran muy populares. También le gustaba mucho el fútbol, especialmente el Betis. Íbamos al campo de Heliópolis los domingos. Era prácticamente su único día libre. Otros domingos asistía a la bendición de los retablos cerámicos que había pintado en algún pueblo cercano. En los últimos años, tras la jubilación, agravada su salud con la diabetes, ya no era tan alegre, apenas quiso pintar, salvo algunos retablos del Gran Poder de Castilleja y algunos paisajes al óleo.
 

Alfonso Chaves, con su cámara Kodak siempre a cuestas, visitando Aracena
 

Según vemos, dejó un importante archivo…

Le gustaba la fotografía, cada vez que terminaba una obra se hacía una fotografía antes de entregarla. Tengo multitud de fotos y negativos, así como un extenso archivo de diseños, bocetos, estarcidos y libros. No era frecuente que un ceramista se preocupara de ser tan metódico, máxime con aquellas jornadas laborables agotadoras y la multitud de encargos que llegaban de todas las partes del mundo. Un caso así es infrecuente, pero gracias a ello su legado documental ha sido muy importante.


Sabemos que le propusieron trabajar en el extranjero…

Efectivamente, a finales de los años cuarenta o principios de los cincuenta le propusieron trasladarse a un país hispanoamericano que no recuerdo exactamente si fue Venezuela, Costa Rica o Puerto Rico, para que dirigiese una fábrica a semejanza de la de Ramos Rejano en Triana, ya que desde aquel continente había mucha demanda de encargos. Pero hay que tener en cuenta las dificultades propias de aquellos años de postguerra, y finalmente no le permitieron salir del país, posiblemente motivado por la necesidad de que los mejores profesionales se quedaran en España. Y mi padre lo era sin duda.
 

Mercedes Romero de la Osa Alonso, esposa de Alfonso Chaves Tejada
 Los  rasgos fisonómicos de su cara fueron reproducidos por su marido en los de las Vírgenes que pintaba
 

Cuéntanos algo de tu madre, como esposa de un ceramista

Pues lo habitual en aquellos años, mi padre en la fábrica y ella cuidando de sus tres hijos. Pero la cara de mi madre está muy presente en sus retablos, porque mi padre solía reproducirla en el rostro de sus Vírgenes multitud de veces, en especial los ojos. En las caras del Niño Jesús, ponía las de mi hermano Alfonso o la mía. Sin embargo, nunca la retrató al óleo. También recuerdo con cariño a mi tía Felicitas, hermana de mi padre, que vivió con nosotros, y además era mi madrina.


¿Perteneció a alguna Hermandad?

Perteneció a la Hermandad de la Soledad de Castilleja, la de la Plaza, salió algunos años de nazareno el Viernes Santo. Recuerdo que era muy activo en la Hermandad, iba con mi madre asiduamente a la iglesia de Santiago. Incluso pintó con Juan Oliver los frescos de las paredes y techo. Castilleja reconoció su labor dedicándoles una calle hacia 1995, en una zona de viviendas unifamiliares de nueva construcción, paralela a Plácido Fernández Viagas.
 

La Virgen de la Soledad en procesión gloriosa.
 Con vara en la presidencia, Alfonso Chaves, junto a su esposa, su hermana Felicitas y su cuñado
 

Nos despedimos -hasta pronto- de Pepe Chaves, quien nos brinda siempre su amistad y colaboración en todo lo relacionado con la cerámica y en especial con todo lo que recuerde a la obra artística de su padre como pintor ceramista.
 

Martín Carlos Palomo García. Octubre de 2011
Fotografías: Archivo José Chaves Romero de la Osa.
 

Ver la Biografía de Alfonso Chaves Tedada.

Ver las obras catalogadas de Alfonso Chaves Tejada.

Ver ficha de catalogación del retablo de la Virgen del Pilar.

Ver proceso de restauración del retablo de la Virgen del Pilar.
 
 
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