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ENTREVISTA A VICENTE CARRANZA ESCUDERO
ANDRÉS GONZÁLEZ BARBA
 


 

Vicente Carranza Escudero puede ser considerado uno de los ceramófilos españoles más notables del siglo XX. Es poseedor de la colección de azulejos, objetos de cerámica y retablos cerámicos más importantes de España, que ha compartido con todos los amantes de los barros vidriados a través de las exposiciones permanentes en su ciudad natal, el Museo Comarcal de Daimiel (desde 2005), el Palacio de Santa Cruz en Toledo (desde 2001). Finalmente, el 2 de diciembre de 2010, se inauguró una muestra permanente de su colección de cerámica trianera en el Real Alcázar.

Tras la presentación del catálogo de su colección, este ceramófilo será nuevo académico de Bellas Artes y aportará obras al Centro de Cerámica de Triana

—Ha pasado medio año de cuando se inauguró la exposición de su colección. ¿Qué balance hace?

—Según noticias directas facilitadas por la hasta ahora delegada de Cultura del Ayuntamiento el día de la presentación del catálogo, la cifra de visitas en 4 ó 5 meses había superado mas de trescientas mil, lo cual le hacía pensar a ella y al alcaide del Alcázar que este año llegarían al millón. Para mí es un sueño y me siento muy feliz.

—En cuanto al catálogo de la exposición, ¿qué es lo que aporta esta publicación a la muestra que se puede ver en el Alcázar?

—Este libro ofrece, por un lado, la reproducción a todo color de las obras expuestas en las tres salas. Por otro lado, también incluye textos de lectura muy amena con los que cualquier persona interesada puede informarse con todo rigor sobre las cerámicas expuestas y también sobre los rasgos generales de la evolución que ha seguido la producción de la cerámica en Triana a lo largo de la historia. Creo que el libro ha quedado tan atractivo como la propia exposición, y ello ha supuesto una doble satisfacción para mí y debe serlo para los sevillanos.

—¿Cree que el espacio que le han dedicado en las habitaciones superiores del Cuarto del Almirante se ha quedado pequeño para todas las piezas que usted atesora?

—Efectivamente, para la cantidad de piezas que tengo el espacio resulta pequeño. El ideal hubiera sido exponer todas, o al menos en la sala cuarta haber terminado con Pickman. Sería volver a discutir otra vez, y a mi edad me aconsejan estar en paz con la administración y cuantos menos disgustos mejor. Al menos eso dice mi familia.

—¿Cómo va el proyecto del museo de cerámicas de Triana?

—Hace ya meses que fue entregado el plan museológico y que se realizó el proyecto arquitectónico del Centro de la Cerámica de Triana. Las obras de éste, por lo que he podido comprobar al visitarlas, van viento en popa pues ya se han terminado las excavaciones arqueológicas del solar. Han sido incorporados al proyecto algunos hallazgos. El edificio va viéndose en toda su estructura y en breve se espera que salga a concurso público la segunda y última fase del proyecto museográfico, que dará a este centro su aspecto final. El centro promete ser un lugar de lo mas atractivo para propios y visitantes de la ciudad.

—En cuanto a su nombramiento como académico de Santa Isabel de Hungría. ¿Qué le parece ésta distinción?

—La Academia de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría me notificó el nombramiento aprobado en un pleno el día 14 de diciembre de 2010, y el acto oficial, según su presidenta, quien me llamó para comunicarme que en los primeros días de octubre será la lectura de mi ingreso. Tengo que decir al efecto que estoy muy satisfecho y honrado con pertenecer a dos Academias de Bellas Artes; la de Toledo y ésta de Sevilla y, como no, mi agradecimiento sincero por las declaraciones que en el día de la inauguración de la colección hizo su presidenta, la marquesa de Meritos, persona a la que admiro por la labor que está realizando en beneficio de la cultura en Sevilla. En España no estamos sobrados de personalidades con estas inquietudes culturales, los que amamos las bellas artes debemos apoyarla.

—Ha tenido que estar muchos años con negociaciones para ver culminado el proyecto de ver expuesta su colección en Sevilla. ¿Cree que ha merecido la pena tanto esfuerzo?

—La historia de mi colección en Sevilla ha sido de catorce años de lucha. Sí, ha merecido la pena tanto esfuerzo. Los beneficiarios han sido la cultura y el pueblo de Sevilla. Es verdad que he sufrido mucho, pero no guardo rencor a nadie y sí agradecimiento. Al final me han tratado con cariño y respeto. Sevilla le debe mucho a la gran campaña que hizo ABC a favor mío y en beneficio de la Ciudad. Sevilla es para mí como la novia guapa que su conquista resulta difícil. A mí Sevilla me ha dejado a los pies de la Giralda y a mi edad ya no puedo subir al campanario, pero sí puedo desde el Patio de la Montería soñar y despertar un día en la Plaza del Altozano para recorrer en silencio Triana.

—Un caso paralelo al suyo es el de Mariano Bellver, que ahora tiene una exposición de sus obras en el Museo de Bellas Artes pero aún su colección no tiene una ubicación definida tras arduas negociaciones de muchos años. ¿Qué piensa de esto?

—Del caso de Mariano Bellver no me atrevo a opinar por que ignoro las conversaciones que ha tenido con la administración, pero sí puedo como coleccionista pensar lo que ha soñado y sueña como yo lo he hecho. Su ilusión será que el pueblo disfrute de su obra. Los coleccionistas me merecen un gran respeto y admiración. Cuando oigo y leo el tema de Bellver, me uno a sus sentimientos y le envío un abrazo y le deseo suerte.

—¿Quedan mas piezas valiosas de su colección que no vayan a encontrar acomodo en Sevilla?

—Quedan muchas piezas que representan épocas de la historia de la cerámica trianera y todas estarán en su día donde corresponde. La administración es lenta pero segura.

—¿Va a seguir usted coleccionando piezas de cerámica?

—A mis ochenta y tres años ya no puedo seguir coleccionando. Mi economía es como la de España deficitaria y mi pensión solo me da para vivir. Hoy puedo vivir de recuerdos y no me canso de acariciar sus texturas. He amado tanto a las cerámicas que no podría vivir sin ellas. Cada pieza tiene su historia y cada historia su melodía. Al terminar Triana, serán cuatro museos los conseguidos; Toledo, Daimiel, Reales Alcázares y Triana. Son muchos amores para un solo hombre que amó y vivió por y para la cerámica.

Fuente: www.abcdesevilla.es
Julio 2011.

 
 
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