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ENTREVISTA A ALFONSO JARAMILLO GONZÁLEZ
RECORDANDO LA FÁBRICA DE CERÁMICA DE MENSAQUE Y VERA

 MARTÍN CARLOS PALOMO GARCÍA
 

Hablar de Alfonso Jaramillo González en Triana es hablar de la historia viva de este emblemático barrio de Sevilla, cuna de su afamada cerámica, de sus calles, de sus gentes, de sus edificios, de sus hermandades y sus cofradías. De todo ello hemos conversado en las dos horas que hemos caminado tranquilamente por las calles de su barrio recordando principalmente su relación con la cerámica y la industria de los barros vidriados a la que estuvo vinculado durante gran parte de su vida. Alfonso es casi centenario, pero su agilidad mental y su memoria al exponer sus recuerdos no nos lo harían suponer. El motivo principal de nuestra entrevista es que nos cuente de primera mano todos sus recuerdos de la prestigiosa fábrica de cerámica de José Mensaque y Vera y sus sucesores, en cuyo solar hoy se levantan bloques de pisos.

Alfonso Jaramillo González, memoria viva del barrio de Triana
 

Nuestra conversación se inicia en la iglesia parroquial de Santa Ana, donde tras  escuchar la misa dominical reza ante las Sagradas Imágenes Titulares de su Hermandad, el Santísimo Cristo de las Tres Caídas y Nuestra Señora de la Esperanza, que provisionalmente reciben culto en la parroquia por obras en su Capilla. Charlamos mientras nos dirigimos por la calle Evangelista al lugar donde estuvo la fábrica.
 

Vista general de la acera de los impares de la calle Justino Matute 9 y 11,
donde estaba la fachada principal de la Fábrica de Mensaque y Vera.
 

- ¿Cuando entró en Mensaque y Vera?

Nací el 2 de junio de 1914, en el Corral Rosario, en la calle Pagés del Corro 65. Fuí al Colegio San Jacinto y al Reina Victoria (luego llamado José María del Campo). Con 11 años entré a trabajar en el Bar de Manolo Parreño, en calle San Jacinto, al lado de la confitería Filella. Con doce años, en 1926,  ingresé en la Fábrica de la Viuda de José Mensaque y Vera, que había fallecido en 1916. Se llamaba Dña. María Arana Rubio, una gran señora. Yo era un niño, entré de aprendiz. Recuerdo que cuando le llevaba algún recado, cisco de orujo o leña, Dña María me invitaba a merendar un bollo con mantequilla y jamón, era muy buena conmigo. También estaban con ella al frente del negocio  sus hijos José y Luis Mensaque Arana. La razón social se llamó por entonces José Mensaque y Hermano.

- Estuvo en la oficina…

Con los años fui progresando, primero de botones, luego en la oficina. Los Mensaque me querían mucho, me consideraban de la familia y yo a ellos. Mensaque era “mi casa”. Siempre se portaron muy bien conmigo. Incluso en 1937, que me tuve que ir a la Guerra, me mantuvieron el sueldo y el puesto, y al terminar en 1939 volví y me pude casar en ese mismo año. En Mensaque estuve hasta 1953, ya en época de Antonio Vadillo Plata, que se hizo con la fábrica en 1946. Tuve la suerte de que en el citado año de 1953 me tocó un premio en el concurso de radio “La Melodía Misteriosa” de Bobby Deglané, 40.000 pesetas de las de entonces, con las que compré un terreno en la Cartuja y puse en marcha un tejar propio que mantuve entre 1953 y 1965. De todas formas siempre mantuve mi contacto con los Mensaque. De la última época recuerdo a Manuel Mensaque Bernal, el único hijo varón de D. José Mensaque Arana que estuvo al frente de la fábrica hasta la última época.
 

Rótulo de la plaza que lleva el nombre de este singular trianero
 

- Don Alfonso, uno de los motivos de nuestra visita es trasladarnos a la zona del barrio donde estuvo situada la desaparecida fábrica de Mensaque y Vera…

Con mucho gusto os lo explico, ya casi estamos llegando a la parte trasera, entrando por la  calle Evangelisat a Justino Matute. La fábrica era grandísima. La fachada principal daba a la calle Justino Matute 11, aunque el edificio completo llegaba hasta la calle Ruiseñor y parte de los que hoy se llama calle Leiría. Era una manzana con muchas accesorias.  El director artístico y maestro del taller era D. José Recio del Rivero, cuya vivienda ostentaba el número 9 de la misma calle Justino Matute 9, contigua a la entrada principal de la fábrica. La entrada  de los trabajadores de la fábricay a la oficina era por Ruiseñor 11 (actual calle Leiria). Yo también tuve vivienda en la fábrica, con mi esposa -Reyes Aracil Campos- y mis dos hijos, anexa la vivienda del portero y su esposa, que se llamaban Carmelo y Conchita.

- La fábrica tenía mucho trasiego…

Mucho, fueron los años dorados de la cerámica al abrigo de la Exposición Iberoamericana de 1929. Por la calle Justino Matute entraban los carros, camiones y materiales. Había dos talleres, el bajo -de cerámica artística- y el alto, para pintura de cuerda seca (las operarias eran Esperanza, Emilia y Leonor Sevilla). El barrero de la fábrica estaba en la Vega de Triana, en terrenos cercanos de la actual barriada de Los Angeles y finca la Torrecilla. El barro se traía en vagonetas tiradas por mulos, siendo el encargado el carrero, que se llamaba Francisco Canto. La fábrica tenía cuatro hornos: los de leña de orujo se usaban para cocer los ladrillos, y los de leña de pino para los azulejos. Los haces de leña de pino los traían de la zona del Aljarafe. Se hacían zócalos de azulejos de relieve, murales, rótulos publicitarios, materiales de construcción vidriados y sin vidriar, y por supuesto, azulejos y retablos devocionales.

Frente a la fábrica, en la misma calle Justino Matute, un primo de los Mensaque Arana, Miguel  Mensaque y Mensaque tuvo una fábrica de jabón en la acera de los pares, a continuación hacia calle San Jacinto había un solar de la fábrica de cerámica usado como almacén de leña de orujo que colindaba con Ramos Rejano, otra de las grandes fábricas de cerámica de Triana. La casa de Miguel Mensaque era el actual edificio ocupado por el Distrito Municipal de Triana conocido como “La Casa de los Mensaque”. También estaba pegada a la fábrica otra empresa de materiales de construcción de otro familiar, la de Andrés Fernández Mensaque.
 

Vista general de los Edificios en calle San Jacinto (antiguo 50) donde estaba el escritorio y Exposición
de la Fca. Mensaque y Vera, en cuyo altos vivían los hermanos José y Luis Mensaque Arana
 

- La Exposición estaba al principio de San Jacinto…

Sí, casi frente de lo que fue Casa de Socorro de Triana. El escritorio y Exposición estaban en San Jacinto 50 (actual 22), bajos de la casa donde vivía D. José Mensaque Arana; hoy hay una oficina de Caja Madrid.  En el núm 52 (actual 24) vivía D. Luis Mensaque Arana, que  lo mataron el 18 de julio de 1936, al igual que a Raimundo Álvarez, el padre de Alfredo Álvarez Mensaque. En las casas que había antes de las que actualmente hay enfrente de la Capilla de la Estrella vivían contiguamente Dña. María Arana y sus hijas Luisa y Cecilia, casi en la esquina con Pagés del Corro..

- Dígame nombre de pintores ceramistas que conoció en Mensaque y Vera...

Fueron muchos, empezando por D. José Recio, el maestro, su hijo Eloy Recio, Eduardo Acosta Palop (estuvo más de 10 años pintando, José Morillo, Enrique Mármol Rodrigo, Joselito Rodríguez, que era sobrino de uno de los encargados de ladrillería (Emilio Rodríguez Domínguez). Otro encargado después de Emilio fue José Gallardo Carretero.

- ¿Y qué nos dice de su paso por el Ayuntamiento de Sevilla?

Un grupo de trianeros me propusieron trabajar por el barrio y por Sevilla desde el Ayuntamiento. Fui Concejal seis años (1955-1961), tres siendo alcalde el Marqués de Contadero y tres Mariano Pérez de Ayala. Siendo concejal de Bomberos coloqué los azulejos del Parque de Bomberos de San Bernardo y el retablo cerámico de San Juan de Dios, que se hizo en Pedro Navia pues en esos años yo ya no estaba en la fábrica de Mensaque, gestionada por Antonio Vadillo Plata. También por mi condición de bético, llevo más de ochenta años de socio del Real Betis Balompié, gestioné la venta del campo de Heliópolis al Betis, iniciada en 1958 y finalizada en 1961. También fui Concejal de Rentas y Exaciones, y de Régimen Interior.
 

Alfonso Jaramillo delante del retablo de la Virgen del Rocío en la fachada del
Convento de San Jacinto, una de las obras salidas de la Fábrica Mensaque y Vera.
 

- Su Hermandad, La Esperanza de Triana…

Sí, es mi Hermandad. He pertenecido a su Junta de Gobierno muchos años. Mi vida gira en torno a mi Cristo de las Tres Caidas y mi Virgen de la Esperanza, aunque me gustan todas las de Triana, mi barrio, al que he servido durante toda mi vida. Es un orgullo ostentar el título de Trianero de honor y de que una plaza de Triana lleve mi nombre.

Nos despedimos de Don Alfonso Jaramillo frente a la Iglesia de San Jacinto, con la intención de quedar otro día para seguir escuchando sus recuerdos de la cerámica trianera, de su barrio, agradeciéndole su amabilidad por atendernos en esta entrevista realizada paseando y disfrutando por las calles de Triana.

Martín Carlos Palomo García. Marzo de 2010.

 
 
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