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LUCCA DELLA ROBBIA
EL ORIGEN DE LOS RETABLOS CERÁMICOS EN CALLES Y PLAZAS.

Lucca, nació en Florencia en el año 1400, junto a la iglesia de San Barnabás, en una casa de las más antiguas de la ciudad. Al ser hijo de una familia acomodada pudo aprender de niño a leer, escribir y a realizar cuentas, al ver sus cualidades su padre le puso de aprendiz con un buen platero aprendiendo así a dibujar y a realizar pequeños trabajos en mármol y bronce,  fue tal la perfección que fue adquiriendo que pasó a dedicarse a la escultura.

Vassari nos cuenta como trabajaba noche y día. Así llegaría a trabajar conjuntamente con Donatello en la cantoría de la Catedral de Florencia, ésta que es la primera obra de él conocida, es tan perfecta que forzosamente tuvo que ser precedida por otros trabajos. Luego realizó, no se sabe ciertamente si con dirección de Donatello, unos relieves para completar la decoración del Campanille (1437) y unas magníficas puertas en bronce para la sacristía de la catedral, colaborando en este caso con él Michelozzo y Maso de Bartolomeo.

Como se verá, Lucca Della Robbia, no siempre se dedicó a realizar escultura con cerámica, la primera de sus creaciones en este sentido fue mixta. Se trata de un tabernáculo que aunque en principio fue ejecutado para Santa María Novella en Florencia, hoy día se encuentra en la colegiata de la Peretola. En él combina partes de cerámica y el relieve en mármol.

Hacia 1440 Brunelleschi, le encarga los tondos blancos y azules para la capilla de los Pazzi, probablemente ellos dieran impulso a incentivar la creación de Lucca.

Tomado de la web www.scultura-italiana.com

El trabajo realizado en esta obra refleja un minucioso trabajo de los detalles, algo inusual en la época, en la que se consideraba que las obras que no iban a verse de cerca ganaban en fuerza si no tenían los detalles terminados.

Hacia 1445 Lucca decide dedicarse en exclusiva al trabajo de realizar escultura con cerámica. Concibe la idea de impermeabilizar con un esmalte a la cerámica, lo que haría que las obras realizadas con esta técnica pudieran colocarse al aire libre sin temor a las inclemencias del tiempo.

Para realizar su trabajo utilizó una mezcla de zinc, antimonio y sales de plomo para hacer el esmalte. Al entrar en el horno aquella cerámica cubierta de la mezcla tomaba un color blanco muy característico.

La primera muestra de este trabajo la colocará en el arco de la sacristía de la catedral, lugar para el que ya había realizado sus puertas de bronce. El éxito será clamoroso y Pietro de Médici le realizará el encargo de la decoración de su gabinete de trabajo en el palacio que acaba de terminarse en la Vía Larga. A partir de entonces todos los edificios florentinos de cierta importancia se decorarían con este tipo de cerámica.

Su arte en plena expansión hará que sus obras alcancen una gran popularidad y acaben estando prácticamente de forma inmediata presentes desde en las fachadas de los más emblemáticos lugares hasta en las calles y plazas.

Lucca concibe la idea de comenzar a ornamentar los trabajos con todo género de frutas (manzanas, granadas, piñas, ramas de laurel, flores…), al ser la Toscana un lugar fértil. La idea quizás es tomada por ser frecuente ver en la época sobre las ventanas y puertas de las casas de los campesinos en los pueblos, ristras de frutas y flores.

Con posterioridad el artista añadiría el color azul marino a sus obras, al objeto de acentuar fondos y ciertas partes de su obra, más tarde el morado y el verde y al final, en los últimos años, el amarillo claro.

Si bien se basó en recetas y técnicas toscanas, se sabe que viajeros y mercaderes florentinos en Oriente enviaron materiales al maestro.

A Lucca le sucederían en el trabajo Andrea y Juan Della Robbia, grandes artistas de loa que procuraremos ocuparnos en otra ocasión.

Alfredo García Portillo. Enero 2009.

Bibliografía:
Las vidas de los más excelentes arquitectos, pintores y escultores italianos desde Cimabúe a nuestros tiempos. Giorgio Vassari. Cátedra - Grandes Temas. Tercera Edición. Madrid 2004.
Arte del período humanístico. Summa Artis. Tomo XIII. José Pijoan. Editorial Espasa-Calpe. 1961
Historia de un arte. La Escultura. Siglos XV al XVIII. Bernard Ceysson y Geneviéve Bresc.Bautier. Editorial Skyra. Carroggio.1974.