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EL RETABLO CERÁMICO DE LA SOLEDAD DEL PATIO
PRINCIPAL DEL HOSPITAL DE MUJERES GADITANO
ALFREDO GARCÍA PORTILLO
 

Como comentamos en nuestro artículo sobre el Vía Crucis del patio principal de este edificio, (VER) en su interior, existen numerosos retablos cerámicos, de entre los que no pertenecen a los Vía Crucis, destaca este por su antigüedad.

Tanto la antigüedad de la pieza, como el colorido y el estilo utilizado por el pintor concuerdan con el del Vía Crucis del claustro bajo por lo que podríamos datar su existencia desde aproximadamente dicha fecha. (Mediados del siglo XVIII) y pensar en la autoría del mismo pintor, es decir, Joseph de las Casas.

También al igual que los retablos del Vía Crucis, dispone de una guardilla o cenefa tridimensional, de color dorado en el centro y flanqueada por líneas azules, con unas dimensiones de aproximadamente 4 cm., está rematada en un medio punto, encontrándose dañada la figura de un ángel de los dos con los que se habían decorado las enjutas y que llevaban el escudo carmelitano. El material en que está realizada la cenefa es también barro vidriado. A diferencia de los paneles del Vía Crucis, se encuentra emplazado en el interior de un pequeño nicho en la pared y al no formar parte de las Vías Dolorosas, no dispone de medallón inferior.

Las mediciones que hemos efectuado nos indican una altura de 104 cm. y una anchura de 67,5 cm, siendo el tamaño de los azulejos de 20 x 20 cm. Se encuentra situado a una altura de 165 cm. del suelo.

Si tenemos en cuenta la época aproximada en la que se coloca en el patio, cabe destacar que solo existirían el Vía Crucis y este retablo, además dada su tipología muy similar, no sería descabellado pensar que en ocasiones formase como una decimoquinta estación y se rezase ante él una vez finalizado el acto.

En toda la obra predominan los colores azules y dorados, encontrándose la imagen de la Virgen acompañada de cuatro ángeles que portan diversos atributos de la pasión. Los dos superiores sostienen los clavos y la corona de espinas. Los situados a los pies de la figura una lanza, un martillo y las tenazas. Por último cabe destacar que en la peana sobre la que sitúa están representados un látigo y otros instrumentos para proceder a la pena de azotes. Estos ángeles pasionistas, enmarcan y escoltan la figura de la Virgen en su soledad.

El azulejo en el que se representa el ángel que lleva la corona de espinas está dañado, presentando algunas faltas.

El nimbo de la imagen tiene dos tiempos, el más externo en azul y el más interno en dorados que son más fuertes cuanto más externos. Desde el siglo XVI, este tipo de figura era representada con un nimbo del que emergían haces con estrellas hasta un número de 12, que representaban a las doce tribus de Israel. En este caso sin embargo se presentan 13 estrellas de 8 puntas.

Este tipo iconográfico de la Soledad fue propagado por los religiosos mínimos de Madrid, activo aún en el siglo XVIII, nos muestra a la Virgen como una matrona de serena belleza, vestida y tocada como una viuda española del quinientos, con saya blanca, manto negro y largo rosario al cinto. Esta figura expresa tristeza, resignación, oración concentrada y serenidad y con sus manos apretadas entre sí y la cabeza levemente girada, invita al rezo del espectador que la contempla.

Alfredo García Portillo. Cádiz. Junio 2008.
 

VER FICHA DEL RETABLO