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EL VÍA CRUCIS DEL PATIO PRINCIPAL
DEL HOSPITAL DE MUJERES GADITANO
ALFREDO GARCÍA PORTILLO
 

En el edificio de la antigua iglesia y hospital, que bajo la advocación de Nuestra Señora del Carmen, se encuentra en la gaditana calle Hospital de Mujeres, existen numerosos retablos cerámicos, si bien destaca por su factura y conservación el Vía Crucis del patio principal del edificio, hoy sede del obispado gaditano.

COMPOSICIÓN DE LOS RETABLOS

Las catorce piezas que lo integran (VER) constan de tres partes bien diferenciadas:

La cruz que lo corona, de color dorado y que llega a alcanzar los 40 cm (44 cm si se cuenta la parte que la une al cuerpo principal). Está realizada en barro vidriado.

El cuerpo principal, que dispone de una guardilla o cenefa tridimensional, de color dorado en el centro y flanqueada por líneas azules, con unas dimensiones de 4 cm., está rematada en un medio punto, habiéndose decorado las enjutas con dos ángeles que portan el escudo carmelitano. El material en que está realizada la cenefa es también barro vidriado.

La altura es aproximadamente de 100 cm. y su anchura de 60 cm., consta de azulejos de 20 x 20 cm. Estos azulejos están dispuestos de la siguiente forma 3 azulejos a lo ancho y 5 contando con el medio punto de alto. La escena principal queda pues enmarcada en un recuadro de 3x4 azulejos.

Un medallón inferior, que sostenido por dos ángeles lleva el número de la estación del Vía Crucis.

Todas las piezas, excepto la estación 11 del Vía Crucis que se encuentra situada encima de una puerta de acceso a otras dependencias, están emplazadas a 150 cm de altura.


DISPOSICIÓN DEL VÍA CRUCIS

En el patio las estaciones no figuran de forma correlativa, sino que se encuentran emplazadas de forma que su ubicación obliga al hacer el recorrido a emplear la misma distancia en metros que la supuestamente existente entre la sucesión de las escenas en Jerusalén, para ello era necesario a veces al ir de una estación a otra, dar alguna vuelta al patio.

Bajo la última de las estaciones, una lápida de mármol indica la fecha de colocación del Vía Crucis y solicita unas oraciones por la persona que lo encargó. Esto permite saber la fecha, que resulta ser posterior a la de colocación del Vía Crucis situado en el claustro alto (que estudiaremos más adelante) y que tuvo lugar dos años antes.

A continuación mostramos un plano del Patio principal, se identifican las estaciones del Vía Crucis con las letras VC seguidas del número de la estación.

Croquis de situación de las estaciones.

LA AUTORÍA DE LA OBRA
La existencia en el mismo patio de numerosos azulejos de Delft, muestra un contraste entre estos, pintados en azul sobre fondo blanco y los que forman el Vía Crucis, de origen sevillano y cuya autoría se atribuye al pintor Joseph de las Casas, del que existe en la provincia otra obra, en este último caso firmada, nos referimos a los azulejos con temas bíblicos de la capilla actual de Nuestro Padre Jesús Nazareno (antigua de las ánimas) de la Iglesia de Nuestra señora de la O de Rota, realizados en 1755.

En toda la obra predominan los colores azules y dorados, como es típico en la cerámica de la época.

El estudio detallado de cada una de las estaciones nos permitió observar una serie de detalles, así en las estaciones 1 y 2 del Vía Crucis, se representan al fondo las escenas de la flagelación y de la coronación de espinas.

Vista general del patio, actualmente en restauración. (Fotografía: www.cadizguia.es)

En los uniformes de los soldados y sayones, se observa un sincretismo de elementos reales en uniformes del siglo XVI, con otros romanos e incluso imaginarios, lo que es frecuente en las representaciones artísticas de la época, observándose incluso algunos personajes que recuerdan el atuendo de los conquistadores españoles. También existen otros personajes con ricas vestimentas como Pilatos y algún judío que tampoco son propias de la época. Las arquitecturas recuerdan a veces edificios sevillanos de ese tiempo y en otras ocasiones evocan construcciones nórdicas. Es de notar la presencia en la estación décimo segunda de un demonio que vuela sobre la cruz de Gestas, el mal ladrón, mientras que un ángel lo hace sobre la de Dimas, el buen ladrón. También es de notar la representación de plantas que en algunas ocasiones sirven de apoyo a la composición.

Alfredo García Portillo. Cádiz. Mayo 2008.
Bibliografía:
- Alfonso Pleguezuelo Hernández: Azulejos hagiográficos sevillanos en el siglo XVIII.
- Archivo Hispalense, Tomo LXII, año 1979 , nos ha servido de base para el texto.
- Pablo Antón Solé: El Hospital de Mujeres de Cádiz. Caja de Ahorros San Fernando. Sevilla 1998.
- http://www.arrakis.es/~ramoscor/sigloXVIII.html